Hyperpop en España 1

Hyperpop en España, vol.1: Un repaso del género musical

Anatomía de un no estilo

Más allá del trap, el reguetón y el bedroom pop, si hay una vertiente asentada entre la generación Z, esa es la del hyperpop, una forma de concebir los patrones del pop urbano desde una producción grotesca, de indagación trap. Tal como explica la productora y solista Espineli, “el objetivo del hyperpop es no tener etiqueta”. Figuras como Ralphie Choo, Rojuu, PEDRAXE o rusowsky trascienden lo que en parámetros referenciales del género han instaurado con sus singles figuras como Mda, cuyo impacto ha generado una legión de imitadores por toda España.

Empezamos a desplegar este informe sobre la España hyperpopera, que se adhiere más a términos como “moda” o “no estilo”, marcada por unos orígenes difusos que, aun así, nos invitan a pensar en un punto de partida central: el hermanamiento entre la radiofórmula y la deriva experimental de la PC Music.

Madrid, anime pop

La concepción del pop como un juguete de dibujos animados no difiere mucho de esa especie de borrador que fue el mal llamado tontipop, gestado por grupos como La Casa Azul, Ellos y sobre todo Meteoro, emblema del pop desenfadado y desproporcionadamente azucarado de los grupos del sello Spicnic en los años noventa.

Géneros como el eurodisco sueco reflejan las direcciones más extremas tomadas en una telaraña en la que podemos establecer como punto de partida a La Vendición, el sello creado por el granadino Yung Beef. A través de este se establecen dos pautas muy características en esta modalidad musical: la elevada velocidad de crucero rítmica y la saturación de Auto-Tune como forma de deshumanización total.

Esta segunda deriva rebosa originalidad en singles como “ALMA EN PENA” (Mushroom Pillow, 2023) o el EP “POOF” (Snap Clap Club!, 2022) de la madrileña Espineli, cuyo ADN en constante progresión vislumbra ambiciones mayores basadas en una mirada post-urban para sus creaciones mutantes.

En la capital también sondeamos a Ralphie Choo, cuya metodología también está adherida al “todo vale”. No en vano, en su recetario encontramos desde brotes atmosféricos muy oscuros a singles de poso flamenco en modo Rosalía, como “BULERÍAS DE UN CABALLO MALO”.

PEDRAXE es uno de los compañeros habituales de este último, quizá la expresión más pura y alocada de lo que entendemos como hyperpop: diversidad genérica y propensión kitsch de la estética manga –tan habitual entre las hordas del nuevo género– en su batidora de hardcore-pop, ska o trap, dentro de un sinfín de formas (casi) siempre aceleradas en una progresión demencial de bpm. Sencillos como “SIEMPRE IGUAL” (2023) y “XK TU” (2022) dan buena fe de una concepción cuyo cauce inicial más representativo está en Putochinomaricón y su primer álbum, “Corazón de cerdo con ginseng al vapor” (Elefant, 2018).

La progresión meteórica del hyperpop también cuenta con una difusión marcada por la invasión en redes sociales, especialmente TikTok. Son los vehículos promocionales más habituales para una clase de músicxs –casi siempre autosuficientes a todos los niveles– en la que ha puesto el foco una publicación como ‘Nuebo’. No solo con su cobertura, también con las fiestas que suelen organizar en Madrid y en sus sesiones, por las que han pasado un gran número de las propuestas pertenecientes a la escena hyperpop, cuya presencia en la capital se propaga de las más diferentes formas. De dicho caldo de cultivo han florecido heterodoxos como Ghouljaboy y Trillfox, que compartieron fuerzas en “Preludio” (La Vendición, 2019), single de dos canciones que funciona como piedra de toque esencial para entender la conformación de las sagradas escrituras de lo que podemos entender como hyperpop en España.

Estas dos figuras clave pasaron por La Vendición Records. Como decíamos, este sello fue foco indispensable a la hora de entender la propagación de una forma de entender la construcción pop urbana, que en Madrid también cuenta con nombres como 3rajean, cuyos singles autoeditados “Nueva York” (2023), “Miseri” (2023), “Sailorman” (2023) y “xBx” (2022) siempre están sujetos a una idea predeterminada de duraciones, dictaminadas en base a la velocidad de consumo musical que se da en las redes sociales. En este sentido, no es raro encontrarnos con singles como los señalados, cuya duración suele rondar el minuto y medio. Dicha dinámica es cada vez más habitual en canciones donde el influjo del anime y la estética manga es una pauta habitual.

En el otro extremo de la vertiente hyperpop también contamos con manifestaciones surgidas de la expresión más azucarada. Es el caso de valverdina, proyecto en solitario de María Talaverano –también en el grupo Cariño– que aboga en sus composiciones por la dimensión de 8 bits tan habitual en esta rama con singles como “mekansao de tu movida bb”(2022) y “friki” (2022). En esta onda también encontramos a Algo, colaboradores ocasionales de grupos como interrogación amor, cuya patente no se puede adherir formalmente a los preceptos identificativos del hyperpop, aunque sí muestra el canibalismo estilístico digital propuesto habitualmente desde estas estepas sónicas.

Valencia, la ruta del hyperpop

Huelga decir que el single y TikTok son los soportes estrella de una fórmula cuyo estrato más radical y libérrimo se da en Valencia. En la ciudad del Turia nos topamos con figuras esenciales de esta escena como rusowsky y Ciberchico. El primero es, actualmente, la voz más relevante de este no estilo, con más de un millón de oyentes mensuales en Spotify. Sus últimos singles, todos publicados por rusia-idk, denotan una clara determinación a empujar su propuesta hacia un plano onírico, tremendamente atmosférico, que abre puertas a la redimensión de un modo de acción que, por parte de Ciberchico, juega a ser una variante casi eurodisco de los patrones estilísticos plasmados por Cariño. En este sentido, no hay más que adentrarse en demostraciones tan hiperbólicas como “Mundo melodía” (Cero en Conducta, 2023), su más reciente álbum.

La gama de metamorfosis hyperpop valenciana llega hasta las aguas de manantial doncella, que cuando todavía se hacía llamar Pup Puppy publicó el EP “Horsa Dreams” (Snap Clap Club!, 2022), en el que establece una evasión arty sin red. En el mismo, su indagación del extremismo sónico que puede proveer el Auto-Tune subraya el espíritu inabarcable de un modo de actuar donde toda expresión sonora está llevada al total paroxismo.

En la escena valenciana ha tenido mucho que ver el influjo de Arca. Su sombra se puede rastrear en propuestas como Bella Báguena, Otro, Luz Verdadera, Aufwachen o Adios Adios. Dentro de la misma nos encontramos con mutaciones en una onda happy-hardcore, en la que Krystales representa la rama queer de un movimiento que tiene sus centros neurálgicos en sellos como Cero en Conducta y en salas como Electropura. Por esta última han desfilado propuestas como las mentadas anteriormente y artistas como Luna Valle, que representa el reverso en slow motion del hyperpop.

El consumo masivo de cultura fast food es uno de los canales más influyentes para Krystales, aunque también para todxs sus compañerxs en la rebelión hyperpop, donde la sobreinformación de YouTube sacia las ansias de un consumo que se devora a sí mismo y luego se derrama en litros de inspiración destilada sin filtro aparente. Tal es el caso de otra valenciana como Jimena Amarillo, cuya necesidad de cambio permanente establece el puente más lógico entre las huestes bedroom pop y las pertenecientes al hyperpop.


Escrito por Marcos Gendre 

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