Hyperpop en España vol. 2

Hyperpop en España, vol.2: Un repaso por el género musical

Una nueva realidad

Antes de entrar en materia con esta segunda y última parte del informe sobre el hyperpop en España que iniciamos la semana pasada, cabe ampliar el gran angular con aspectos como el referido a su idiosincrasia original. En este sentido, nunca debemos olvidar la ansiedad pantagruélica de un devorador de estilos que fagocita todos los géneros de música popular que encuentra a su paso. Su propio borrado estilístico responde a una necesidad que lo asemeja al concepto o a la “filosofía” del género no binario.

A medida que ha ido progresando su evolución, el referente original de 100 gecs ha sido desplazado por unos gustos que se acercan más que nunca a los postulados musicales y estéticos de figuras capitales del pop contemporáneo como Frank Ocean o Kanye West. Dicha deriva condiciona la progresión de una cultura de colectivos, como en el caso de Valencia, donde opera VLEX, sello básico a la hora de intentar desentrañar las difusas raíces del hyperpop. Con Turian Boy como máximo exponente y fundador del colectivo, su lema es “música para una nueva realidad”, para la cual ha reclutado a feligreses para la causa como Conelli, ANGEL3000, KLAUS y gewrl.

Bierzo, a tope

Pero donde realmente la cosecha hyperpop se ha multiplicado hasta niveles insospechados en estos últimos tiempos es en la región de El Bierzo, en la provincia de León. El punto de ignición vino provocado por la publicación del single “Gallina y cocaína” (Parkineos, 2021), muestra inequívoca de los lazos que también enlazan el hyperpop con la pulsión del bakalao. El autor del mismo es un chaval proveniente de Cacabelos que se hace llamar John Pollõn. Junto a él, se han asociado nombres como El $uave, Yeez Codein, Yung Nick, Hilfi, Periglo y DeBlanco, miembros del sello 0125GK. Entre sus aliados encontramos a Parkineos, otra de las figuras más conocidas del universo hyperpop, adherido al sonido de la cultura rave valenciana que dominó los años ochenta y noventa. No hay trabajo más revelador de dicha tendencia que su EP “Bitter Glitter (Remix)” (Parkineos, 2022).


Cerca del Bierzo, en Asturias, también ha surgido PauByChance, cuya pauta anime punk-pop aboga por la obsesión hacia el mundo del videojuego, básica a la hora de entender patrones de producción musical entre las legiones hyperpop, con ejemplos tan evidentes como los singles “Rave en la galaxia” (Acqustic, 2023) o “Call Of Duty” (Autoeditado, 2022).

Dentro de una línea más asociada a los preceptos básicos del hyperpop se encuentra Mda, seguramente la figura más paradigmática de todo esto y una de las más influyentes de todxs, con legiones de imitadores en todas las esquinas del país, con pruebas discográficas autoeditadas –aunque con distribución de Sony– como “RS4L + ATEMPOR4L”, “Romántico salvaje 4 Life”, “Inteligencia artificial” y “ROMÁNTICO SALVAJ3”, álbumes todos publicados en 2022. Como en el trap, dicha sucesión de trabajos refleja la velocidad de producción asociada a una forma de entender el acto creativo, con una ansiedad enfermiza por sumar likes. Los discos de Mda se postulan como abecé de la vía más clásica de lo que podemos entender como forma hyperpop, cercana a los preceptos básicos de un estilo musical en sí mismo.

Cataluña, autosostenible

El culto generado por Mda a lo largo y ancho de la península no tiene verdadero reflejo en Cataluña, donde Barcelona se establece como campo de cultivo referencial autosostenible, con nombres propios tan significativos como Rojuu.

Cuando hablamos del talento del barcelonés lo estamos haciendo de alguien que en su lustro de vida musical ya ha tocado todos los frentes posibles del micronicho metamórfico asociado al cambio constante del algoritmo de Spotify en cuanto a tendencias. Esta es, sin duda, la propia esencia de la inconcreción del hyperpop. No se trata de evolución, sino de ansiedad contrarreloj a la hora de adaptarse a los contextos preponderantes de consumo en la generación Z. Aunque resulte difícil de creer, álbumes tan contrapuestos como “Starina” (StarinA, 2022) y “KOR KOR LAKE” (Sonido Muchacho, 2022) llevan la firma de una misma persona. Un Rojuu que antes de cumplir 18 años publicó un recopilatorio como “Grandes Hits (antes de los 18)” (Sonido Muchacho, 2021), toda una declaración de principios para alguien cuyo Kurt Cobain particular es Lil Peep, muerto con apenas 21 años.

Fenómenos como el de LUNA KI subrayan la quintaesencia de una actitud asociada a un nuevo mainstream de actitud punk en su forma de imponer unas reglas sin miramientos. Y desde el extremo underground de la facción electrourbana barcelonesa, en estos últimos tiempos ha emergido una telaraña de eventos bajo la marca SudorCore, por donde han pasado nombres propios de una cantera inagotable, con figuras como 60k Cvndy, 7ty, Hustler, IceG, Merring y Gabe Frisco. Otro artista a tener en cuenta es Swallow X, obseso de la cultura del anime asociado al más que elocuente sello Yuukii, desde el cual ha publicado trabajos que conviene escuchar, como la mixtape “Harajuku”(Yuukii, 2022).

Las mil caras de Andalucía

El otro gran vivero de la cultura hyperpop proviene de Andalucía, con un semillero más que abundante en Granada, centro neurálgico de una actitud, en cierta manera, heredada de Yung Beef, el músico granadino por excelencia de estos últimos años.

Que la sede de La Vendición Records haya vuelto a la ciudad natal del rey del trap estatal simboliza la autonomía de una zona a la que también pertenece Rakky Ripper, granadina que, a raíz de su participación en el Festival de Benidorm, ha crecido como la espuma en estos últimos meses, con singles como “TRACCIÓN” (Autoeditado, 2022) y “LOVE!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!” (Autoeditado, 2022), que representan la metodología “hazlo tú mismo” predominante en esta liturgia del pop policromático. No en vano, tal como llegó a explicar en 2021 para el diario ‘Ideal’ de Granada: “Me di cuenta de lo fácil que era autoproducirse y publicarlo en las plataformas digitales y de la cantidad de artistas que estaban saliendo así. Me compré un micrófono de ochenta euros y una tarjeta y me puse a grabar en mi casa”.

Si Yung Beef representa una de las vías de contacto principal entre el trap y el hyperpop, quien hace años ya canalizó todas las referencias estéticas del hyperpop en su imagen y su forma de retorcer los significantes glitch del trap es el sevillano Pedro LaDroga. Desde esta misma ciudad, Faxu reluce con brillo propio, con el eurobeat y el nightcore como motores principales de álbumes suyos como “Virtuality” (2022) y “Exosfera”(2021), ambos autoeditados.

En el subsuelo de la ciudad andaluza también se están preparando futuros herederos dentro de la cadena evolutiva sin medida del hyperpop. En este sentido, cabe ir apuntando nombres como Akuma_Y3Y, autor del single “Bitter Glitter” (Metanoia, 2023) y de canciones como “SoulEater” y “El héroe de las 1000 caras”, incluidas en el álbum autoeditado “Destino”(2022). Y para cerrar esta disección dentro de un mapa plagado de setas que crecen a velocidad de hyperbeat, otro que no debería pasar desapercibido es Luzi Flexxx, responsable de anzuelos tan sugerentes como el EP “My Way” (LusiLusiFleEy, 2022), que representa la frontera más estrecha entre trap e hyperpop.

Más allá de las zonas geográficas abarcadas en las líneas anteriores, la velocidad de crecimiento y confusión del hyperpop se erige como eje catalizador de una tendencia al multiconsumo que, tal como predican los artífices de este no-estilo en España, va a seguir fragmentándose y sumando frentes genéricos en su ADN hasta su extinción total o su propagación imparable hasta la apropiación total de todo micronicho asociado a la generación Z.

La España hyperpopera en cinco discos

PUTOCHINOMARICÓN

“Corazón de cerdo con ginseng al vapor” (Elefant, 2018)

Quizá este pueda ser considerado el kilómetro cero de lo que se conoce como hyperpop en España, todo un dechado de virtudes en pos de la recontextualización en modo urban de referencias como Astrud y La Casa Azul. De dicha vía ultrapop, surge un ramillete de canciones que en el caso de “Gente de mierda” ya se han convertido en clásicos del subsuelo pop estatal. Si a todo esto sumamos la personalidad desbordante de Chenta Tsai Tseng, lo que nos queda es un disco altamente infeccioso.

ROJUU

“Children Of God” (Autoeditado, 2019)

Antes de que se convirtiera en el icono que es ahora, Rojuu ya fue plasmando las inquietudes que conforma su rúbrica personalizada por medio de trabajos como este, en el que, más que en ningún otro, brota su obsesión por la cultura nipona del anime y el manga y su adecuación al modelo Yung Beef como forma de expresión a lo Lil Peep. Todo eso, además de cortes que denotan su genio como “Memorias de plástico” y locuras hyperpop como “La última dimensión”.

GHOULJABOY

“El Rascal” (La Vendición, 2020)

Aunque los picos de inspiración más altos de Ghouljaboy se encuentran en su álbum “dreamcore” (2021), fue en “El Rascal” donde pudimos asistir a la consumación de su idea en torno a lo que significa hyperpop. A difundir dicho pensamiento contribuyen ejemplos tan personales como “No soy un niño anymore”, “Cuando las cigarras lloran” o “Despedida a Nancy”. Muestras de tal calibre sirvieron para asentar los significantes genéricos de un sonido, por otro lado, inabarcable en sus diferentes mutaciones.

ESPINELI

“Poof” (Mushroom Pillow, 2022)

Hasta ahora, este es el único EP de una de las mentes más originales a la hora de destrozar etiquetas y vampirizar estilos bajo su propia rúbrica. Las canciones aquí contenidas plasman un desparpajo inusual a la hora de hibridar trap, bedroom pop y Auto-Tune de dibujos animados. Un sonido que te sumerge en cinco viñetas de un cómic hecho para todo ser necesitado de saber cuál va a ser el próximo micronicho estilístico abordado. Eso, y temazos como “Tortellini”, “Shinigamis” y “Aflicción”.

DANIEL DANIEL Y CIBERCHICO

“Mundo Melodía” (cero.en.conducta, 2023)

En su primer LP, Ciberchico –en colaboración con Daniel Daniel– se amolda al canon más representativo de la sonoridad hyperpop. En su caso, como si Cariño hubieran sido filtradas entre formas de producción trap, en un esfuerzo que realmente alcanza el techo de dicha motivación. En su caso se podría hablar de acto de resistencia por conservar el genoma hyperpop, aunque lo que realmente demuestra este álbum es la necesidad de superar etiquetas y todo lo que pueda encasillar una música que, ante todo, derrocha un irresistible filtro de ingenuidad vital.


Escrito por Marcos Gendre

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