charli xcx

Las diez mejores canciones de 2026 (hasta ahora)

Robyn, Olivia Rodrigo, dani dicostas, Charli xcx, Erik Urano, Vince Staples…

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Llegada la mitad del año, es hora de hacer cómputo y decidir qué es lo más interesante que ha llegado a nuestras orejas en los últimos meses. Aquí van diez apuestas de aquí y de allá, de artistas más jóvenes y más veteranos, todos ellos unidos por el afán de ayudarnos a huir por un momento del gris de la cotidianidad. O, dicho de otro modo, diez hits como diez castillos.

1. Robyn - “Talk to Me”

Lo mejor que puede decirse del corte estrella de “Sexistential” (2026) es que nos retrotrae a la Robyn ultrafuturista de “Body Talk” (2010), pero aunque algo de verdad hay en esa frase, conviene también recalcar que la producción de Klas Åhlund y Oscar Holter es puro 2026, cero revival. Que su estribillo resulte tan pegadizo se entiende en cuanto localizamos al hitmaker Max Martin en los créditos como compositor; no trabajaba para Robyn desde “Time Machine”, canción de… “Body Talk”.


2. Olivia Rodrigo - “the cure”

El tercer álbum de la estrella pop incluye una colaboración con Robert Smith, de The Cure, y además, una canción llamada “the cure”, pero que nada tiene que ver con los de Smith. El título del tema hace referencia a una triste toma de conciencia: ni siquiera un amor generoso y terapéutico será la cura contra la oscuridad con la que carga. Musicalmente recuerda menos a los autores de “Disintegration” (1989) que a The Smashing Pumpkins (por esa intro a lo “Disarm”) o los Arcade Fire más canónicos (por la desembocadura épica y trotona).


3. dani dicostas - “Ya no llueve”

La viguesa Daniela Díaz Costas animó aquel extraño 2020 con un álbum de precoz madurez, “Veinte”, cargado de hits para bailar con los ojos nublados. Disco tras disco, sigue sorprendiendo. En el tercero, “Amores pasajeros”, se marca esta maravilla electropop con rastros del catálogo de Italians Do It Better, una melancolía muy de canción melódica italiana y arrebatos guitarrísticos bien insertados. “Ya no llueve más”, se limita a susurrar en el estribillo más sencillo y exquisito del mundo.


4. Charli XCX - “Camera”

El reciente trabajolismo de Charlotte Aitchison no se traduce, de momento, en obras apresuradas o genéricas, sino en discos únicos y especiales, cada uno con su propia personalidad y llenos de hits. En el pseudorockero “Music, Fashion, Film” destaca especialmente esta oda a la interpretación a base de guitarras loopeadas, voces medio conversacionales y sintetizadores usados de forma tan escueta como climática. Dos minutos y medio en el cielo del pop moderno.


5. Erik Urano - “Noosfera”

Pudo ser “Noosfera” o, en realidad, cualquier otra de “Stalker” (2026), la mejor consecuencia hasta la fecha del afán experimental de Urano, el menos ortodoxo y más exigente de los raperos españoles. Aunque Tarkovski sirve el punto de partida conceptual, el álbum arranca guiñando el ojo al poeta audiovisual Val Del Omar y la sensación de desasosiego que podía impregnar su cine. “Bruma tapa el face I.D”: cinco palabras para resumir un paisaje distópico. Merca Bae distorsiona el THX Deep Note y combina después lo tintineante y abrasivo en una base descomunal.


6. Vince Staples - “The Running Man”

Mucho mejor, mal que nos pese, que la película de Edgar Wright de igual nombre, este extracto de “Cry Baby” soluciona en tres minutos y 22 segundos la ausencia de seis años de Run The Jewels. Un bajo sintético, una batería unidireccional y el flow infeccioso de Staples son los mimbres esenciales de una huida hacia un lugar inconcreto, pero lo más lejos posible, eso siempre, del racismo y la opresión.


7. Yebba - “Aggressive”

Prueba a escuchar el groove soul de “Aggressive” y no responder de algún modo a la batería de Nate Smith: es básicamente imposible. Pero, además, este hallazgo de “Jean” cuenta con una guitarra demoledora de Charles Myers y las voces más operísticas que Yebba haya buscado hasta la fecha. Todo acaba superponiéndose y colapsando en un desenlace ruidista capaz de hacerte chequear si tu equipo funciona correctamente. Trip muy serio de menos de tres minutos.


8. Triángulo de Amor Bizarro - “Pat a trenca”

El último y brillante disco de TAB alcanza su clímax emocional en este ajuste de cuentas contra un profesor autoritario de la infancia. Curiosamente, como “the cure”, arranca sonando a “Disarm” (The Smashing Pumpkins), aunque vira enseguida hacia algo más deudor de “Something In The Way” (Nirvana). A la altura del estribillo, cuerdas majestuosas y guitarras agresivas empiezan a construir un crescendo que solo crece y crece (esos coros increíbles de Isa Cea) hasta estallar en algo profundamente catártico, que no del todo purificador. “Nuestro rencor no terminará, no”.


9. Jana Horn - “Designer”

Todos necesitamos, de vez en cuando, ese disco capaz de aislarnos del mundanal ruido y detener el tiempo durante unos 40 minutos. Y este año, la burbuja más recomendable es la obra maestra folk “Jana Horn” (2026), claro (además de bien raro) ejemplo de trabajo cocinado al margen de modas, tendencias, ritmos exigidos por la industria y cualquier pleitesía al déficit de atención. “Designer” es su mejor canción, una tranquila sacudida emocional en la que Horn cambia la acústica por una sutil pero poderosa eléctrica y el bajo de Jade Guterman brilla como nunca.


10. Boards Of Canada - “You Retreat in Time and Space”

O el aparente homenaje de los hermanos psicodélicos Mike Sandison y Marcus Eoin a Badalamenti y Lynch que sabíamos que necesitábamos. Una melodía sintética reminiscente de “Mysteries Of Love”, de la banda sonora de “Terciopelo azul” (1986), es la base de una delicada catedral sónica que acaba mutando en downtempo soñado, equidistante de Kruder & Dorfmeister y los Air más elegantes. De la melancolía etérea pasamos a algo parecido a un lugar seguro, uno donde quedarse a vivir gracias a la magia del repeat.


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