RIGOBERTA BANDINI

Las 10 mejores canciones de Rigoberta Bandini

Hacemos un top de una de las popstar más singulares de nuestro país

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10. “Julio Iglesias”

“Julio Iglesias” fue la primera canción que Rigoberta Bandini lanzó después de confirmarse como una de las nuevas estrellas del pop alternativo e “indie”, campaña veraniega de Estrella Damm incluida. Y aunque ya había dejado claro que en su entendimiento del pop ya había un componente friki y hortera y una tendencia hacia la colisión de maximalismo y minimalismo, introversión y extroversión, con esta samba que se convierte en euforia electropop marcaba muchas de las pautas teatrales y expansivas que iba a seguir su música desde ese momento en adelante.


9. “A ver qué pasa”

Después de una racha implacable que sigue figurando entre los ascensos más fulgurantes del pop español, Estrella Damm no dudó ni un segundo en ofrecerle el anuncio veraniego a la artista catalana. Lo que vieron tiene todo el sentido del mundo: Rigoberta es, de algún modo, la sucesora perfecta de Love of Lesbian. Pop con sinergias y sonidos locales pero con proyección nacional, vestido de épica electrónica y esencialmente buenrrollero. El mamarracheo de Bandini, sin embargo, es tan conscientemente excesivo que roza el valle inquietante. Y ahí resulta diferencial.


8. “Busco un centro de gravedad permanente”

Rigoberta le declara su admiración total a Franco Battiato en esta canción que demuestra a la perfección lo mucho que el artista italiano ha influido en su forma de escribir canciones, abrazando lo bizarro y lo dadá, y en su idea del synthpop como un campo de experimentación teatral. Puede entenderse como una reversión, pero realmente es un homenaje en clave retrowave que también deja entrar influencias de Raffaella Carrà y de La Bien Querida más electrónica. Bravo.


7. “Los milagros nunca ocurren al salir de un after”

A veces tanto maximalismo, tanta hombrera, tanto brillo, tanta exageración, impostación, engolación, delirio… puede hacernos perder de vista el hecho de que Rigoberta Bandini realmente es una excelente escritora de canciones. En sus momentos más íntimos y minimalistas, como esta canción en la que mezcla un organillo con un bajo continuo barroco pero sintético y en la que parafrasea a la Rocío Jurado –enorme– de “Como las alas al viento” pero como si fuera el Camilo Sesto –enorme– de “Jesucristo Superstar” (“Ayúdala, ayúdala, Señor, a caminar”), podemos asomarnos a una visión más existencialista y profunda.


6. “Si muriera mañana”

Otro gran texto de Rigoberta Bandini, reflejo de su intimidad diaria y de su cotidianidad: paseos, charlas, comidas, hijos, marido, reveses del destino… Lo que imagina aquí la catalana es una ficción sobre morirse mañana que le sirve para dar universalizar un mensaje vitalista. Musicalmente, es un tema que se despereza hacia una progresión de pura euforia electrónica según la promesa de la vida avanza. “Quiero vivir sin miedos absurdos, comprarme unos churros”. El final, en plan operístico, como una Kate Bush synthpop, pone la guinda.


5. “KAIMAN”

Después de quedarse a las puertas de ganar el Benidorm Fest de 2022 y representar a nuestro país en Eurovisión –en otra de esas decisiones incomprensibles como la que llevó a La Casa Azul a perder contra El Chikilicuatre en 2008–, Rigoberta Bandini regresó por todo lo alto al certamen en 2025. Ya era una estrella del pop nacional absolutamente consolidada, y esta vez no venía para competir porque había ganado ya: la invitaron para actuar y ella aprovechó para estrenar –con un cuerpo de baile integrado por entrañables abuelas– el primer adelanto del que sería, luego, su segundo álbum, “KAIMAN”: un house pop en el que ya reflexionaba sobre el lado oscuro de la exposición pública.


4. “Ay Mamá”

El fenómeno Rigoberta creció de forma exponencial entre 2021 y 2022, pasando de ser casi un meme alternativo en el Primavera Sound –mítico aquel tuit que anunciaba que Bikini Kill no iban a poder actuar y que en su lugar lo haría Rigoberta Bandini– a una artista mainstream de nuestro país, que empezaba a desbordar en tiempo real los recintos firmados para sus conciertos. En esa vorágine, la catalana se presentó al Benidorm Fest y accedió de pronto a la audiencia transversal de la televisión pública, y lo hizo inteligentemente con un tema absolutamente universal dedicado a todas las madres del mundo, “Ay Mamá”, y abrazando por completo la euforia y el drama eurovisivo. No ganó el festival y no nos representó en Eurovisión. Pero se quedó grabada a fuego en el imaginario colectivo y forma ya parte de la banda sonora colectiva de nuestro país. Y no hay victoria que pueda compararse con eso.


3. “In Spain We Call It Soledad”

Rosalía ya había abierto en canal, con “El Mal Querer” –y junto a C. Tangana–, todo el acervo de términos e iconografías populares de nuestra tradición más castiza. “In Spain We Call It Soledad” fue uno de los grandes temas que, después, salieron en la estela, tratando nuestra cultura con la misma entidad con la que nos tomamos la anglo, y tomándose tan en serio el tema como en Nueva York se pueden tomar el electroclash. Dramatismo español, pura raza, pero convertida en pop minimalista y global con un pie en muchas pistas de baile poperas del mundo. Y al final, claro, recuerdo a una de las más grandes: “¡Mónica Naranjo, te quiero!”.


2. “Too Many Drugs”

Rigo venía del mundo del doblaje –ha doblado, entre otros, a Caillou–, pero en la pandemia encontró un hueco para ponerse a ordenar y terminar algunas de las canciones que había empezado a escribir por hobbie, y a producirlas junto a su pareja, Esteban Navarro de Venga Monjas. El resultado fue un racimo de canciones que hicieron historia en nuestro país protagonizando uno de los ascensos más fulgurantes y contundentes que recordamos: canciones al parecer pequeñas que se desbordaban de emoción desde dentro, pero desde fuera también, creciendo y adoptando una estructura de electrónica pop progresiva. La primera de ellas fue “Too Many Drugs”. Al principio pudo parecer solo un intento más de capitalizar ese espacio de pop electrónico tibio y funcional que se abrió después de “Lean On” y que habitaban, por ejemplo, los primeros Delaporte. Pero había –y hay– en todas estas canciones una voluntad de reírse de una misma que demostraba que Rigoberta estaba hecha de una pasta especial.


1. “Perra”

“In Spain We Call It Soledad” o “Too Many Drugs” tenían madera de virales, pero fue “Perra” la que redondeó esta ganadora tríada inicial enseñando además la habilidad de Rigoberta Bandini como compositora de himnos capaces de trascender por su valor social, humano, filosófico. Subvirtiendo la imagen del perro con bozal, de la perra sumisa, “Perra” alcanzó rápido la condición de himno feminista y de canción bandera, apostando además para desplegarse por el desmadre electrónico y los coros lo-lo-lo, prorrogando el pop alternativo, camp y de gran pantalla de bandas como La Casa Azul o Love of Lesbian. Hacia el final de 2021 Rigo estaba viviendo en pequeña escala –pero en escala nacional, que no es poca cosa– una espiral parecida a la del “brat summer”: hasta los políticos del PP se sumaron a la fiesta.


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