CARA DELEVINGNE

Cara Delevingne, canciones para dejar de esconderse

En su primer álbum, “Not Normal”, la actriz y modelo convierte años de disociación y recuperación en canciones que ahora se atreve a sacar a la luz.

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Cara Delevingne llevaba años escribiendo canciones que no enseñaba a nadie. “Not Normal”, su primer álbum, reúne doce de ellas, grabadas en los Conway Studios de Los Ángeles junto a BJ Burton, el productor que ha trabajado con Bon Iver y Charli xcx. Ella firma la producción a su lado y lo presenta como un disco escrito después de dejar de beber, con la adicción, la disociación y lo que queda cuando se pasa el efecto como temas de fondo.

Delevingne se hizo famosa como modelo a principios de la década pasada, con campañas para Burberry y Chanel, y después como actriz en películas como “Ciudades de papel” (2015), “Escuadrón suicida” (2016) y “Valerian y la ciudad de los mil planetas” (2017), y en la serie “Carnival Row”. Por el camino fue dejando pistas de su faceta musical: para la banda sonora de “Valerian” grabó “I Feel Everything” con Pharrell Williams, en 2020 puso coros en “Fetch the Bolt Cutters”, de Fiona Apple, y en 2024 interpretó a Sally Bowles en “Cabaret” en el West End. Toca la batería y la guitarra y sus primeras canciones propias, “I Forgot” y “Out of My Head”, salieron a finales de mayo. Este verano, además, se estrenó en directo en el Primavera Sound de Barcelona.

Su vida privada llevaba años ocupando portadas, y en septiembre de 2022 unas fotos suyas en el aeropuerto Los Ángeles circularon por todo el mundo como señal de que algo iba mal. En marzo de 2023 contó que había pasado por un centro de rehabilitación y que había dejado de beber y de consumir. Casi todo “Not Normal” habla de eso, de la adicción y de la sensación de vivir desconectada de una misma, contado ya desde fuera. Así, en “I Forgot”, Burton monta una base áspera que se rompe en distorsión cada pocos compases, con Delevingne cantando desde un enfoque muy confidencial. “Out of My Head” empieza con un ritmo lento de trip hop y acelera hasta el drum and bass. “Need It”, lo más bailable del disco, la escribió con Fiona Apple a base de mensajes que se mandaban (Amelia Meath, de Sylvan Esso, también figura entre los coautores): sintetizadores duros y chirriantes y una voz editada a trozos que en el puente acaba repartida por toda la mezcla. La canción titular va por otro camino. Ella la describe como un musical de Broadway sobre la rehabilitación que se puede bailar como un vals.

Las letras giran casi siempre alrededor del mismo sitio. En “I Forgot” canta que llegó a olvidar “que el mundo era real”, una forma sencilla de contar el embotamiento sin cargar las tintas. “The Mask”, según ha explicado, es la canción que mejor recoge su paso de no estar sobria a estarlo, y “What Love Is Like” habla de relaciones que hacen daño, ya sea contigo misma o con otra persona. Dos temas salen de poemas antiguos: “Lights Up”, que abre el disco, nació de uno que escribió a los 21 años, y “Slow Down”, que lo cierra, de otro de los 26. Hasta “Crazy, Baby”, la canción de amor más directa, con su estribillo sobre volverse “a little bit crazy” con un beso, tiene algo de vértigo.

El título resume lo que le habría gustado ser, alguien normal, que no necesitara anestesiarse y que se hubiera sentido siempre cómoda con su sexualidad. Quería canciones tristes que también tuvieran rabia y alegría dentro, y el disco suena a alguien que repasa sus peores años con cierto humor y con ganas de bailar encima de ellos. Este otoño lo llevará al All Things Go de Nueva York y al Primavera Sound de Buenos Aires y São Paulo, donde se verá cómo suenan en un escenario unas canciones escritas, durante años, para no ser escuchadas.


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