Las diez mejores canciones de Leiva
Seleccionamos las diez mejores canciones del cantautor de la madrileña Alameda de Osuna, ya sea en solitario como al frente de Pereza.
| Por Diego Rubio
Bien consciente ya de una madurez artística trabajada con esfuerzo y pasión a lo largo de ya casi tres décadas, Leiva enfrenta un nuevo momento de su vida, con calma, poniendo por delante su bienestar físico y emocional. Un poco de todo esto trata el reciente documental, “Hasta que me quede sin voz”, en el que expone un poco más de la persona detrás del rockero de éxito que ha conseguido situar su relevancia en la historia del rock español a la altura de la Robe, Bunbury o Loquillo.
10. “Breaking Bad”
Leiva ya había vivido varios hitos en su trayectoria cuando lanzó, en 2016, “Monstruos”, su tercer disco en solitario. Pero quizá en este momento, después de telonear a los Rolling Stones en el Bernabéu o de reinar en las radios de todo el Estado, las cosas se empezaron a descontrolar definitivamente: “Creías que sería el mejor: cuidado con las expectativas”, advertía el madrileño en uno de los sencillos principales de aquel trabajo, un repaso, ahora que nos ponemos nostálgicos, a todos los momentos en los que su propia trayectoria le estaba superando.
9. “Gigante”
Esta preocupación, el éxito que sobrepasa, ha sido una constante en la lírica de un Leiva “acostumbrado a un estado constante de shock” desde entonces. “Gigante”, que abre y da título a su último álbum, lanzado en 2025, es otra nueva prueba, demostrando además su amor por la americana clásica con una instrumental que recuerda al “Sweet Home Alabama” de Lynryrd Skynrd.
8. “Mi pequeño Chernóbil”
“Nuclear”, el cuarto disco de Leiva, revelaba ciertas filias nuevas, o más bien plegaba ligeramente su sonido, como le pasó también a Bunbury, a la épica indie que asociamos más a artistas como Iván Ferreiro –con quien ha colaborado activamente–, Love of Lesbian o Viva Suecia. Fue quizá la primera vez que se enfrentó a los críticos más inamovibles y que parte del público se atrevió quizá a cuestionar su dirección, y su respuesta, esta “Mi pequeño Chernóbil”, afilaba su mejor lírica al mismo tiempo que hibridaba el sonido que se le había criticado con un clásico como El Último de la Fila en el estribillo, homenaje a “A San Fernando”.
7. “Hasta que me quede sin voz”
Está quedando claro que el mejor Leiva de la madurez es el que va aceptando poco a poco su condición y los envites de la vida. El que echa la vista atrás. Su última canción, en la que se enfrenta desde la reflexión profunda y un intimismo folk que es como Bon Iver por milongas a los cambios generacionales frenéticos del mundo, es el último gran ejemplo. Canción original de la película documental del mismo nombre, habla de adicciones, fantasmas y huída hacia delante en el lenguaje que mejor domina.
6. “Terriblemente cruel”
El gran descorche de la carrera en solitario de Leiva que supuso “Diciembre” (2012), un trabajo prometedor que supo poner distancia con la alargada sombra de Pereza, quizá se terminó de confirmar definitivamente con el lanzamiento de “Terriblemente cruel”, este rock clasicón de inspiración argentina mecido por wurlitzers que fue el primer sencillo de “Pólvora”. Con la asistencia de su hermano Juancho, líder de Sidecars –banda compañera de Pereza en la escena de Alameda de Osuna–, y amparado por la consolidación de la Leiband, fue quizá el primer gran hito de su nueva andadura.
5. “Sincericidio”
Una de las canciones más fronterizas y tex-mex de Leiva, con una de sus letras más iracundas y crudas, una de esas declaraciones de amor-odio un poquito tóxicas –el doble sentido más arriesgado del tema es “Te quiero reventar la boca”, por ejemplo– en la tradición de “With or Without You”. Sigue siendo uno de los momentos álgidos de sus conciertos a día de hoy, y con el tiempo se ha confirmado como una de las favoritas de los fans.
4. “Estrella Polar”
Mick Taylor, ex guitarrista de los Rolling Stones, llegó a tocar la guitarra en “Aproximaciones” (2007), el disco con el que Pereza terminó de confirmarse como una banda de impacto generacional similar a Estopa o El Canto del Loco. Cuenta la leyenda que la mayoría de las canciones, incluida esta deliciosa y psicodélica colaboración con Juan Aguirre de Amaral, surgieron del Laboratorio Ñ, un campus de composición organizado por lo que ahora sería la Fundación SGAE en el que, además de Amaral y Leiva, participaron Iván Ferreiro, Xoel López y Quique González.
3. “Pienso en aquella tarde”
Cuesta medir la importancia de este trallazo pop punk en el relevo generacional del pop rock de nuestro país en los primeros dosmiles: David Summers, de Hombres G, apadrinó la canción, y Dani Martín de El Canto del Loco unió su voz en un momento en el que su banda también empujaba desde abajo hacia los primeros puestos de las listas de éxitos. Fue el ariete con el que Pereza echaron la puerta de la industria abajo, y la fiebre por ellos –y sobre todo por las letras de Leiva– ya no paró de crecer.
2. “Como si fueras a morir mañana”
La bandera de “Nuclear”, del giro indie de Leiva, de su asalto a los grandes recintos y probablemente también de su madurez artística, después de haberle producido un disco a Sabina y colaborado con Los Javis en la banda sonora del musical “La llamada”. Una exhortación al carpe diem y al collige virgo rosas que además canaliza a la perfección la energía rockera panorámica y de gran pantalla de sus giras desde 2018, esa ambición un poquito más masiva que definiría al cantautor madrileño desde entonces. Sigue siendo su canción más escuchada, y la más climática y celebrada de sus conciertos.
1. “Lady Madrid”
Si Leiva tiene un himno es sin duda “Lady Madrid”. Una canción de amor más a la ciudad que le ha visto crecer que a ninguna lady, es tanto la historia de los que se fueron como de los que se quedaron, de las despechadas, de los abandonados, de las heroínas urbanas anónimas y los buscavidas de pensión y sofá. De todos los gatos que se han perdido alguna vez en esta ciudad a veces demasiado amiga del sombrero y la pana. Una especie de “Pongamos que hablo de Madrid” malasañera y sin picos que no solo habla de una ciudad y los seres que la habitan, sino de un momento muy concreto. Ya era, como muchas canciones de “Aviones” (2009), puramente Leiva, un aviso de la dirección americana y madura que estaba a punto de tomar dejando definitivamente atrás a Pereza. El emblema de su propia transición.
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