CHARLI XCX

Charli XCX, SS26: artista 360, 24/7

Repasamos todo lo que ha conducido a la artista británica hasta su nuevo álbum, “Music, Fashion, Film”. Podremos escucharlo a partir del 24 de julio

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La idea está clara desde siempre: “Todos mis discos funcionan por oposición. Se repelen entre sí, y ese es el hilo conductor entre ellos”, le dijo recientemente a Rolling Stone en la única entrevista oficial que la británica, de momento, ha concedido para explicar las circunstancias que rodean a su nuevo trabajo, “Music, Fashion, Film”, con el que pone definitivamente tierra de por medio con respecto a “brat” (2024). Más allá de esa lógica reactiva, Charli XCX está sintetizando por primera vez de forma clara todas sus distintas facetas, y en torno a esa idea se ha diseñado el roll-out esta vez, configurando una especie de vorágine que nos hace verla como una workaholic que convierte cada momento de asueto, disfrute o pausa en nuevo material creativo.

Incontinencia artística

Antes de que supiéramos nada de su nuevo trabajo, podríamos considerar a la banda sonora de “Cumbres borrascosas” (2026) como la primera pista de la dirección por la que Charli iba a optar para escapar de la sombra de “brat”. Antes de publicarla –antes incluso de publicar cualquier teaser o su primer sencillo–, la británica abrió una cuenta de Substack explicando un poco su momento actual, rollo “how I’m feeling now” (2020), y explicando esa “efervescencia creativa” en la que se estaba viendo sumida en los últimos tiempos. “Mi superpoder favorito podría ser la habilidad de conjurar más tiempo”, escribía. “Cada semana debería tener ocho días en lugar de estos patéticos siete”. Por si no quedaba claro que, efectivamente, XCX había entrado definitivamente en su etapa workaholic, desbordada de creatividad.

En el post, además, explicaba la enorme influencia que la Velvet Underground, y especialmente John Cale, estaban ejerciendo sobre ella. La idea de Cale de hacer música “elegante y brutal” al mismo tiempo resonó fuerte tanto en la artista como en Finn Keane (fka Easyfun), con el que finalmente firmaría la banda sonora de “Cumbres borrascosas”.

Precisamente el primer sencillo, “House”, contaba con la participación del mismísimo Cale, en un siniestro spoken-word que marcaba una nueva dirección para XCX, excitante e innovadora para ella, más cercana a las distorsiones del rock experimental e incluso a la música industrial que a los rangos y espectros pop a los que nos tiene acostumbrados. Apenas una semana después, y de nuevo en Substack, Charli se sinceraba y exponía “las realidades de ser una popstar”, como queriendo justificar su idea de hacer el movimiento contrario, de dinamitar lo que de una popstar se espera: “La diferencia de ritmos de vida con viejos amigos o miembros de tu familia se hace más drástica cuanto más exitosa y paranoica te vuelves. Como británica, cuanto más tiempo pasas en Los Angeles, más vas perdiendo la noción y el contacto con ciertas realidades”. El “ensayo” –tranquila, cariño– se cerraba con una de sus entrevistas favoritas a Lou Reed. “¿Es performativo? ¿Es real? ¿Es mentira? ¿A quién coño le importa? En mi opinión tan solo es divertido y cool”.


Curioso: apenas unas semanas después, Charli XCX declaraba “la muerte de lo cool” en otro reflexivo post de Substack. Aquello iba, realmente, sobre la idea de molar, sobre cómo el juicio artístico prácticamente siempre está sesgado por esa idea de lo “cool” o lo “no cool”. “brat” fue, en mucha medida, el epítome de aquello. Pero el hecho de que Kamala Harris usara sus mensajes para su fallida campaña electoral también fue, quizá, la prueba definitiva de que lo cool puede dejar de ser cool si el contexto a su alrededor deja de ser cool. Para muchos oyentes, para muchos fans, para muchos modernos, “brat” dejó pronto de ser cool para pasar a ser charca. Y Charli lo supo a tiempo. Por eso siempre necesitó negarse a sí misma: porque eso siempre significaría que ella ya no estaría allí cuando su trabajo dejara de ser cool. “¿Quizá lo cool puede durar para siempre?”, terminaba preguntándose. Solo si yo misma decido que lo cool ahora sea reaccionar ante “brat”, parecía responderse.


Now we’re making rock music

Los siguientes meses, ya en 2026, aparcaron la música y nos sumergieron en la nueva vida de Charli como cineasta, actriz y movie-girl. “The Moment”, un falso documental dirigido por Aidan Zamiri a partir de una idea suya que parodiaba todo el fenómeno “brat”, se presentó en Sundance, y después la hemos visto darse garbeos por las alfombras rojas de Cannes o la Berlinale con una renovada imagen gótica muy en consonancia con lo visto en “Cumbres borrascosas”. Entre tanto, también encontraba tiempo para pasarse por pasarelas y por la Fashion Week de París: la música parecía haber quedado, al menos por un momento (ya se había anunciado también que Charli habría escrito junto a Jack Antonoff las canciones originales de la película “Mother Mary”), aparcada o en pausa.

Pero no. La Semana de la Moda de la capital francesa le sirvió, liada por su amigo y colaborador A.G. Cook, para volver a encerrarse en el estudio y componer un nuevo trabajo, en el que la música, de algún modo, sirve como hilo conductor entre las facetas de Charli como chica de las películas y como it-girl y fashion victim: “Music, Fashion, Film”. Junto a A.G. Cook y Finn Keane entró de nuevo en una de esas psicosis creativas suyas y dio a luz un trabajo más introspectivo y reflexivo, pero sobre todo uno que servía a la perfección para enterrar “brat”. En su primer adelanto, “Rock Music”, y con la contundencia de un Subway Take, declaraba la muerte de la pista de baile y se confesaba: “Now, we’re making rock music”.


Con el tiempo hemos ido entendiendo que ni era música rock ni que la pista de baile estuviera muerta: luego le reconoció a Rolling Stone que era una forma de hablar, que más bien se refería a su relación personal con “brat”, y apuntaba a otras electropopstars que están viviendo un gran 2026 como Pink Pantheress, Slayyyter o Underscores, a quien de hecho se lleva de gira. Además, la hemos visto “hacer las paces” con Madonna, diosa suprema y final boss de la pista de baile, que además está, por su parte, en pleno roll-out del “Confessions 2”.

Ahora, por fin, llega de nuevo el mes de Charli XCX. La británica será la protagonista de un nuevo verano pero esta vez ya poco o nada queda de “brat”: además de “Music, Fashion, Film”, estrena en julio en los cines de nuestro país la película en la que se presenta por primera vez con un rol principal como actriz, “Erupcja”, y se convierte en una de las caras reconocibles de la temporada de Semanas de la Moda vistiendo Saint Laurent y encarnando el lema que tan bien defendió en la MET Gala: “Fashion is art”. Precisamente el diseñador Marc Jacobs, el director Martin Scorsese y el mismísimo John Cale forman la santísima trinidad con la que XCX, en la portada de su nuevo disco, representa su vinculación –confrontacional, provocadora– con las tres disciplinas: Música. Moda. Cine. ¿La mocatriz definitiva?



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