El nuevo disco de Mon Laferte, en cinco claves
La cantautora pop chilena acaba de publicar “Femme Fatale Vol. 2”
| Por Juan Manuel Freire
La cantautora pop chilena suele cambiar de género y concepto musical para cada disco, pero en “Femme Fatale Vol. 2” no ha sabido decidirse solo por uno. Su recién publicado undécimo álbum podría ser el ejemplo más rico hasta la fecha de su conocido eclecticismo. Y quizá su obra literariamente más transparente, más vulnerable. Repasamos el lanzamiento en cinco claves.
1. El camino hasta aquí
Según cuenta en entrevistas, Norma Monserrat Bustamante Laferte tuvo claro desde niña dónde quería llegar. Y paso a paso, fue haciendo ese camino. A principios de los 90 ganó su primera guitarra en un concurso de canto. A los 13 años, dejaba la escuela para traer dinero a casa cantando. Saltó a la verdadera fama con el talent show “Rojo fama contrafama”; de ahí el título de su primer disco, “La chica de rojo” (2003), y de ahí también que decidiera mudarse a Ciudad de México para encontrarse a sí misma artísticamente.
Su primer disco como Mon Laferte, “Desechable” (2011), no era lo que indicaba el título, pero llegarían obras mejores, como “Tornasol” (2013), de orgánica y natural mezcla de géneros; “La trenza” (2017), exploración del folclore tanto chileno como mejicano; “Norma” (2018), centrado en el bolero y grabado en una sola toma; “Seis” (2021), inmersión total en mariachis, rancheras y corridos; o “Femme Fatale” (2025), exploración del arquetipo titular con banda sonora jazz, (de nuevo) bolero o cabaret (pop).
2. Los 1001 estilos
Laferte compuso más de 50 canciones para la etapa “Femme Fatale” y acabó quedándose con, sobre todo, las más jazz; quería ese aire para el primer volumen. En el segundo volumen quedan trazas de aquello (“Vuelve a casa” podría haber estado en el primer disco), pero hay también baladas de toda la vida (el primer sencillo, “A pesar de ti y de mí”); odiseas de pop etéreo (los casi diez minutos con ramificaciones ruidosas de “No le regales tu corazón”); sensuales rodajas acústicas con el ruido de la vida al fondo (“Irracional cervical”); arrebatos punk en toda regla (“Tal vez yo soy el problema”); ritmos trip hop con el tacto herrumbroso de los Massive Attack de “Mezzanine” (“Por la gracia de Dios”), aires de canción de girl group clásico (“Yo te amo y tú lo intentas”), o precioso pop orquestal (“Reino de amor”). Queda claro que esta ha sido una etapa de verdadera fertilidad artística y de experimentación con estilos para su autora.
3. Desamor y amor
De nuevo, el mal de amores manda en el repertorio. Entre las canciones más emotivas está “A pesar de ti y de mí”, reflexión sobre lo que cuesta renunciar a una relación, aunque se tenga conciencia clara de que la historia no va a ningún lado: “Pobre corazón herido/ Lo que daría por verte feliz”. Más adelante, “Sunset Boulevard” recuerda la dificultad de seguir adelante después de haber hecho lo supuestamente mejor para los dos: “Dime qué vamos a hacer/ Yo no he encontrado la paz”.
Pero aquí hay también declaraciones de amor más positivas, como la que dedica a su marido, Joel Orta, al final de “No le regales tu corazón”: “Creo que es lo más hermoso que puedo experimentar en la vida/ El amarte como te amo”. O esa promesa de amor que se hace a sí misma en “Hello Monserrat”: “Debo aprender a quererme/ Voy a juntar los pedazos de mí”.
4. Las colaboraciones vocales
Son tres, una con estrella alternativa (St. Vincent) y dos con artistas cercanas (Javiera Electra, GRTSCH) a las que quiere reivindicar. El tema con St. Vincent (“While I’ll Keep Writing Songs For You”) es una sorpresa relativa: Laferte ya había colaborado con Annie Clark en la versión en español de “All Born Screaming” (2024), “Todos nacen gritando” (2024), en el tema “Tiempos violentos” en concreto.
Javiera Electra es una artista menos conocida, pero seguramente la delicada “Eterno resplandor de una mente sin recuerdos” (bonito guiño a la película aquí más conocida como “¡Olvídate de mí!”) la lleve a otro nivel de popularidad. GRTSCH, o Grethel Zavaleta, es una cantante y compositora con la que Mon hizo amistad al llegar a México. Lo suyo es el synthpop, la darkwave y el trap, pero aquí comparten el baladón clasicista “Quién soy yo cuando no estoy contigo”.
En el disco solo falta Lana Del Rey, colaboradora soñada de Mon. Según ha contado en ‘Billboard’, la neoyorquina no le contesta las llamadas. “Siempre le envío mensajes por Instagram porque me sigue por ahí. Alguna vez me ha enviado un pequeño corazón y cosas por el estilo, así que no he perdido la esperanza”.
5. Componente activista
Laferte hizo un importante ruido en noviembre de 2019, cuando, en plena alfombra roja de los Grammy Latinos, se abrió el vestido y dejó leer en su pecho este mensaje: “En Chile torturan, violan y matan”. Era una alusión a la respuesta policial a la ola de protestas contra la desigualdad social que había agitado las calles de Chile en las semanas previas al evento.
“Femme Fatale Vol. 2” es un disco íntimo y personal, pero por momentos pasa decididamente a lo político y general. En la inicial “For Your Consideration”, al parecer medio improvisada, Laferte culpa al capitalismo, entre otros males, de sacar nuevo disco tan rápido: “Debo ser parte, no puedo parar”. Todavía más importante es “Por la gracia de Dios”, con esa referencia a La Bestia, el tren de carga utilizado por los inmigrantes centroamericanos para tratar de cruzar a Estados Unidos. Y tras “El gran señor”, crudo extracto del primer volumen, sigue explorando la lacra del abuso sexual, que ella misma ha sufrido, en la cruda “1:30”. No hay mordaza que la silencie.
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