Kali Uchis

Las orquídeas de Kali Uchis

La estadounidense abraza el español y sus raíces latinoamericanas en su nuevo álbum, “ORQUÍDEAS”

Por Diego Rubio

Kali Uchis nos ha ido dejando claro dos cosas a lo largo de estos años. La primera es que su autoconfianza no conoce límites. Y la segunda es que no se casa con nadie. Ni consigo misma –veremos si lo hace con el rapero y cantante Don Toliver, con quien mantiene una relación al menos desde 2021 y con quien espera su primer hijo, un anuncio que hicieron coincidir con el lanzamiento de “Orquídeas” a través del videoclip de “Tu Corazón Es Mío / Diosa”–.


Ya lo demostró en Coachella la pasada primavera: había lanzado “Red Moon in Venus” (2023) apenas un mes antes, pero en lugar de presentarlo ante los innumerables focos que vigilan el festival californiano prefirió convertir su actuación en una fiesta-laboratorio que celebraba el propio espíritu diaspórico y fronterizo que representa a California –y en general ya a una gran parte de los EEUU– y que avanzaba varias de las canciones que finalmente han terminado formando parte de este “ORQUÍDEAS” (2024). Entre dos tierras, la estadounidense ha puesto por delante su mitad latina, sus orígenes colombianos y sus raíces latinoamericanas, pero sin dejar de bailar, siempre a su ritmo, entre los dos idiomas, los dos mundos.

Es lo que ha hecho que se convierta, poco a poco y por derecho propio, en algo así como la Selena de su generación, una rara avis que con los pies claramente puestos en el mercado norteamericano tiene “Telepatía” como su mayor éxito –por encima de colaboraciones con capos de allí como Tyler, The Creator, Steve Lacy o SZA–. “ORQUÍDEAS” ahonda en esa faceta y, sin abandonar sonoridades claramente anglo, se sirve del drama, de la calentura latina, para construir su historia de romances extremos, sentimientos a flor de piel, amores tóxicos y mujeres empoderadas. E incluso deja un señor bolero como testigo excepcional, “Te Mata”, single trampa que realmente no funciona como descriptor del álbum y que encuentra la horma de su zapato en el épico cierre que representa “Dame Beso // Muévete”, un baile de géneros que pasa de un merengue dosmilero que haría temblar a Chayanne a un perico ripiao de lo más tradicional.


Todos los dramones parecen resolverse en el último tercio con distintas formas de perreo: un dembow clásico como “Muñekita”, construido sobre el “Dem Bow” de Andy Boy y Dj Blass con recuerdo al “Papi Chulo” de Lorna –y colaboraciones de El Alfa y la rapera JT, que suelta una de las barras del álbum: “sana, sana, colita de rana, bitch”–, el perreíto lento “Labios Mordidos”, aventura lésbica con Karol G, y un reguetón electrónico, o reguetrón, de la mano del rey del rollo, Rauw Alejandro, y algunos de los mejores productores del género –Tainy, Jam City, Ovy on the Drums o El Guincho–.

Pero el nuevo álbum de Uchis no solo es una manera de abrazar de una manera más definitiva su versión hispanohablante, algo que realmente viene haciendo prácticamente desde siempre, salpicando sus discos de temas en spanglish, lanzando versiones de otros tanto en castellano como en inglés –“Tyrant”, o “Tirano”– o sacando un trabajo enteramente en castellano como “Sin Miedo (del Amor y Otros Demonios)∞” (2020). También, y es donde “ORQUÍDEAS” es verdaderamente diferencial en su discografía, de abandonarse a sonidos más electrónicos, a beats más pegados al club y a modas derivadas de las formas modernas del house.

Con ellos, unidos en una magnética coreografía con la sensualidad, con la fundente psicodelia que es marca de la casa, con la fragilidad y esa vulnerabilidad empoderada, Karly Marina Loaiza logra alcanzar un nuevo espacio en su carrera, una ensoñación bailable de medios tiempos, hedonismo y lujuria inalcanzable en la que además hay espacio para valentías y experimentos: melodías björquianas en “Perdiste”, los aires nuevo pop de “Pensamientos Intrusivos”, pop de influencias mexicanas en la declaración de amor que es el propulsivo medio tiempo “Tu Corazón Es Mío…”, riesgo vocal, art pop y ecos de Róisín Murphy en “¿Cómo Así?”, ese groove L.A que saca maravillosamente de su zona de confort a Peso Pluma –una de las revelaciones más colosales de 2023, de los corridos tumbados al éxito global–… Pero sobre todo Kali Uchis vuelve a demostrar que no hay ahora mismo un artista que encarne mejor los valores de la diáspora latina en EEUU que ella.



Foto: Amaury Nessaibia 

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