Kendrick Lamar

Kendrick Lamar y Drake escalan su Guerra Fría

El hip hop es un deporte de competición… y de contacto. Repasamos la relación entre los dos raperos y la nueva polémica desatada por Lamar en “Like That”

Por Diego Rubio

La guerra ¿fría? entre Kendrick Lamar y Drake viene ya de lejos, pero podríamos decir que empieza “oficialmente” en 2013 con el lanzamiento de “Control”. Antes el de Compton y el canadiense ya habían colaborado en relativamente buenos términos –“Buried Alive” o “Poetic Justice”–, pero en aquel tema de Big Sean en el que aparecía también Jay Electronica, K.Dot decide iniciar una “guerra” por el simple amor a la competición. No se libra ni uno: J. Cole, Big K.R.I.T., Wale, Pusha T, Meek Millz, A$AP Rocky, Tyler, The Creator, Mac Miller, lo propios Sean y Electron’ y cómo no Drake… “I got love for you all, but I’m tryna murder you n*ggas”.


La cosa nunca terminó de explicitarse en los años venideros, pero tampoco dejó nunca de mascarse la tensión, con sutilezas y acusaciones de uno y otro lado. Y el bueno de J. Cole siempre estuvo un poco en el medio. Era el pegamento de un autoproclamado –y refrendado– “big three”, en el punto medio entre la repercusión cultural de uno y el éxito comercial de otro. Tanto que cuando Pusha T decide cargar deliberadamente contra Drake al hilo de la polémica de los ghostwriters en “Infrared” –donde además va más allá, a hacer daño, y desvela toda la movida de su hijo secreto–, rompe una lanza a favor de “los Coles y los Kendricks”. El propio Cole ha utilizado nada menos que dos colaboraciones con su buen amigo Drake para contener la escalada, pero dejando entrar poco a poco ese espíritu competitivo tan inherente al hip hop: de dejar caer que se contentaba con el bronce a compararse a sí mismo con Muhammed Ali en “First Person Shooter” –“Love when they argue the hardest MC / Is it K-Dot? Is it Aubrey? Or me? / We the big three like we started a league, but right now, I feel like Muhammad Ali”–.


Kendrick Lamar se cansa de las sutilezas

Hasta que Kendrick lo ha vuelto a hacer estallar todo justo sobre esas líneas, y sobre la comparación que hace Drake de sí mismo con Michael Jackson y su impacto en el mainstream –que obviamente es de lo que más y mejor puede presumir–, en la bomba sorpresa que se reservaba en el esperado primer álbum conjunto de Future y Metro Boomin –“We Don’t Trust You”… jaja–: “Like That”. Lamar ha elegido la violencia: “Motherfuck the big three, n*gga, it’s just big me. / What? I’m really like that and your best work is a light pack. / N*gga, Prince outlived Mike Jack’ / ‘Fore all your dogs gettin’ buried / That’s a K with all these nines, he gon’ see Pet Sematary”.


J. Cole debió calentarse y entró al trapo rapidísimo con “7 Minutes Drill” –el tema de cierre de un disco lanzado por sorpresa, “Might Delete Later”–, cuestionando en sintonía con Drake lo prolífico de Kendrick, pero más aún poniendo su obra en duda: “Your first shit was classic, your last shit was tragic. Your second shit put n*ggas to sleep, but they gassed it. Your third shit was massive and that was your prime”. Demostrando que no fue un movimiento inteligente, pero también protagonizando una reculada histórica sin precedentes a tamaña escala, el rapero nacido en Alemania se disculpó públicamente con Lamar pocos días después durante su actuación en el Dreamville Fest y retiró el tema de plataformas –no ha hecho lo mismo con los versos que le han costado acusaciones de transfobia en “Pi”–.


El hip hop es un deporte de contacto

Hasta Drake, que no es especialmente amigo de responder a los beefs ni de meterse explícitamente en este tipo de tiraeras, le reprende a su amigo esa actitud en un tema no lanzado oficialmente –pero cuya autenticidad estaría confirmada por el productor y podcaster DJ Akademiks, que además es sampleado en el diss track–: “I don’t care what Cole think, that Dot shit was weak as fuck”. Y la mismísima Spotify parecía promocionar un nuevo lanzamiento suyo con un letrero gigante que rezaba “El hip hop es un deporte competitivo”. El supuesto lanzamiento en cuestión, “Push Ups (Drop & Give Me Fifty)”, arrampla con todo y se mete directamente con todos los que se han posicionado recientemente en su contra –“¿Qué mierdas es esto? ¿Un 20 contra 1?”–, empezando por un Kendrick al que pone literalmente fino –le acusa de marioneta de la industria, de tener que hacer featurings con popstars, de ser un cornudo, le llama bajito…– y siguiendo por Metro y por Future, por Rick Ross –a quienes recuerda que le deben sus mayores éxitos; la última vez que Future había llegado al top 1 fue precisamente con su disco colaborativo junto a Drake– o por The Weeknd. Incluso para Travis Scott tiene, por ser el instigador de que Metro y Future pincharan “Like That” en su bolo conjunto en el pasado Rolling Loud, posicionándose en el lado de Kendrick en esta batalla: en una de sus últimas actuaciones simula dispararle a un busto gigante de Scott.

El conflicto no ha hecho sino escalar en la última semana –será cosa del curso global de los acontecimientos–, con Rick Ross contestando por su parte en “Champagne Moments” con un tono igual de agresivo, llamándole “blanquito” –entre otras finuras, excepcionalmente ejecutadas, como haría Jigga–. O con un segundo volumen para la colaboración entre Metro Boomin y Future, “We Still Don’t Trut You” –jaja jaja–, en el que entra al trapo A$AP Rocky lamentándose por no haber podido estar en el primer disco formando parte de este macrobeef contra Drake y cuestionando su forma de tratar a las mujeres –no olvidar que en su momento estuvo saliendo con Rihanna, actual pareja de Rocky con quién ha tenido dos hijos– y en el que, contra todo pronóstico, aparece J. Cole.


Quién sabe cómo terminará esta historia. Lo que tenemos claro es que nos está dando uno de los grandes momentos en la narrativa reciente del hip hop, y que las guerras siempre mejor con bolígrafo y verso que desenfundando las pistolas.


Foto: Renell Medrano

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