Las diez mejores canciones de Bruno Mars
Diez temazos que explican cómo Bruno Mars transformó la memoria musical del siglo XX en el lenguaje dominante del pop global
| Por Álvaro García Montoliu
A Bruno Mars se le suele describir como un artista “retro”, pero esa etiqueta resulta insuficiente. Doo-wop, soul clásico, funk setentero, disco, new wave: todos estos lenguajes reaparecen en su obra filtrados por la lógica del pop contemporáneo, donde cada canción debe competir ferozmente por atención global. Mars no cita estilos; los condensa, los pule, los abrillanta y los vuelve irresistibles.
Con motivo de su doble pase por Madrid, los días 10 y 11 de julio en el Riyadh Air Metropolitano con todo el papel prácticamente vendido y dentro del The Romantic Tour, trazamos un recorrido por su trayectoria desde la promesa romántica hasta la dominación total del groove a partir de sus diez mejores canciones.
10. Marry You
“Marry You” pertenece a la primera fase de Bruno Mars: la del encanto ligero y el romanticismo sin cinismo. Musicalmente bebe del doo-wop y el soul más amable, con una producción que prioriza la inmediatez sobre el virtuosismo. Es una miniatura pop, una fantasía de amor impulsivo, pensada para bodas, vídeos virales y celebraciones colectivas. Es música diseñada para acompañar rituales sociales concretos.
9. The Lazy Song
En plena escalada hacia el estrellato, Mars se permitió un gesto extraño: cantar sobre no hacer absolutamente nada. “The Lazy Song” convierte la inacción en un estribillo contagioso, apoyado en silbidos, un ritmo relajado y una letra que roza la anti-productividad. Lejos de ser una simple broma, la canción anticipa una sensibilidad que más tarde se volvería central en el pop: el cansancio como tema. Mars demuestra aquí que también sabe restar, desinflar la épica y convertir la apatía en identidad pop.
8. It Will Rain
Compuesta para “La saga Crepúsculo: Amanecer”, “It Will Rain” es una balada sin ironía, entregada al dramatismo absoluto. Mars apuesta por la desnudez instrumental (piano y voz) y deja que su interpretación cargue con todo el peso emocional. La canción abraza la exageración romántica: si el amor se pierde, el mundo entero se viene abajo. En ese exceso conecta con una tradición muy específica del pop: la de las baladas que no temen parecer “demasiado”, porque entienden que la intensidad es parte de su verdad.
7. When I Was Your Man
Si “It Will Rain” es el desamor como cataclismo, “When I Was Your Man” es el desamor como inventario de errores. Con una producción mínima y casi claustrofóbica, Mars adopta una postura poco habitual en el pop masculino de masas: la del arrepentimiento sin excusas. No hay reproche hacia la otra parte, solo la constatación de haber llegado tarde. Es una de sus canciones más humanas y menos espectaculares, y por eso mismo una de las más duraderas.
6. Grenade
“Grenade” es melodrama llevado al límite. Una balada construida como una escalada constante hacia el sacrificio total. La letra enumera actos extremos de entrega amorosa hasta rozar lo absurdo, pero Mars los interpreta con una convicción que anula cualquier lectura irónica. Musicalmente, la canción está diseñada para el impacto: silencios estratégicos, crescendos vocales y un estribillo pensado para la catarsis colectiva.
5. Just The Way You Are
La canción que convirtió a Bruno Mars en estrella mundial es un ejercicio de claridad pop. “Just The Way You Are” prescinde de metáforas complejas y apuesta por un mensaje directo de afirmación. En una época en la que el pop empezaba a volverse más irónico y autoconsciente, Mars recuperó la sinceridad frontal de las grandes baladas soul. Su éxito no fue solo comercial: reinstaló la idea de que una canción puede ser universal precisamente porque no intenta ser ingeniosa, sino honesta.
4. Treasure
Con “Treasure”, Mars empieza a pensar en el cuerpo más que en el corazón. Inspirada en el disco y el funk temprano de los 80, la canción está construida alrededor del ritmo, el bajo y el falsete como instrumentos de seducción física. No hay drama ni conflicto: todo es brillo, movimiento y celebración. Es también una declaración de intenciones escénicas: Mars quiere canciones que funcionen en directo, que conviertan el concierto en una experiencia colectiva y casi coreografiada.
3. Locked Out of Heaven
“Locked Out of Heaven” toma la guitarra nerviosa y el pulso reggae-blanco de The Police y los inserta en una estructura pop contemporánea, con un estribillo diseñado para estadios. Lírico y explícito sin perder elegancia, el tema funciona como puente generacional: conecta el new wave de los 80 con la radio de los 2010. Fue, además, una reintroducción estratégica de Mars como artista dispuesto a ampliar su vocabulario sin perder accesibilidad.
2. 24K Magic
“24K Magic” no se limita a sonar a funk: habita el funk. Talkbox, sintetizadores brillantes y una estética de lujo exagerado convierten la canción en una invitación explícita a la fiesta. Mars se presenta como maestro de ceremonias, heredero consciente de Prince, Zapp y el funk más hedonista. No es nostalgia, sino reconstrucción de una actitud: la del placer compartido, la del groove como afirmación vital. Su Grammy a Grabación del Año certificó que ese lenguaje seguía siendo dominante.
1. Uptown Funk
“Uptown Funk” es el punto de convergencia de todo lo anterior. Más que una canción, es una máquina histórica de groove, ensamblada a partir de fragmentos reconocibles del funk setentero, el R&B ochentero y la fanfarronería del hip-hop temprano. La interpretación de Mars es clave: suelta, chulesca, perfectamente consciente de su papel como animador colectivo. La producción de Mark Ronson es quirúrgica, dejando espacio a cada elemento rítmico. Su éxito masivo no fue accidental: “Uptown Funk” reactiva el funk como el lenguaje más eficaz del pop para generar placer común. Una canción que no solo dominó la década, sino que la definió corporalmente.
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