Rawayana

Las diez mejores canciones de Rawayana

Diez canciones imprescindibles para llegar al 15 y 16 de mayo en el Movistar Arena y el 17 en el Palau Sant Jordi con el after ya aprendido

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Con motivo de los conciertos que Rawayana ofrecerá el 15 y 16 de mayo en el Movistar Arena de Madrid y el 17 de mayo en el Palau Sant Jordi de Barcelona, celebramos su desembarco en España con un repaso de hits que explica cómo la banda caraqueña ha construido un universo propio: reggae mutante, funk tropical, pop urbano y memoria venezolana dialogando en clave festiva.


Desde los himnos que los catapultaron internacionalmente hasta las piezas más conceptuales de su más reciente álbum, “¿Dónde Es El After?”, este top captura la esencia de Rawayana: una banda que entiende la fiesta como espacio político blando, la nostalgia como material maleable y el presente como territorio donde cuerpo, ritmo y conciencia se encuentran.


10. Si te pica es porque eres tú


Puede parecer una boutade escoger para este top la intro de 32 segundos que abre “¿Dónde Es El After?”, pero el track actúa como manifiesto generacional: literal, directa y contradictoria. Compartida en redes tras la captura de Maduro, en la canción Rawayana transforma frustración en ritmo, urgencia en fiesta y encapsula la filosofía del álbum: la revolución no se posterga, se baila ahora.


9. Conga


Collage cultural donde la estrella venezolana Ricardo Montaner y figuras virales convergen bajo un pulso caribeño. Si “¿Dónde Es El After?” propone un territorio imaginario, “Conga” lo cartografía con humor y memoria. La nostalgia se deshace en energía colectiva: tradición popular como material de construcción de identidad contemporánea. Venezuela no es solo un titular internacional sino suma de ritmos, voces y sudores compartidos.


8. Playa pantaleta


Bachata y electrónica se funden en una pista que capta deseo y hedonismo con un guiño de socarronería. Es un after imaginario que sucede en múltiples geografías, un gesto hacia la diáspora latinoamericana y el cuerpo como motor de sentido. Es un tema directo, bailable y pegadizo, que conecta fácil con el público latino dentro y fuera de casa.


7. No significa


Desde “RawayanaLand” (2013), esta composición larga y multigenero anticipa la elasticidad del grupo. Colaboraciones y cambios de registro muestran una banda en tránsito, no definida por un solo género sino por la capacidad de llevar al oyente a territorios imprevistos. Es un fragmento de exploración sonora que dialoga con la identidad y el desplazamiento cultural.


6. Como de sol a sol


Cruce tropical-pop que reimagina la tradición sin encasillarla. Con Grupo Frontera y Carín León (símbolos de conexiones mestizas) la pieza transforma una idea romántica de “sol” en viaje rítmico. El tema es fiesta y remembranza: mientras Venezuela mira hacia un futuro incierto, esta canción propone un abrazo cultural expansivo.


5. Funky Fiesta


Con José Luis Pardo a bordo, la pieza funk-reggae-disco despliega una paleta sonora juguetona y caribeña que disuelve solemnidades. En vivo, su energía es contagiosa: cada compás es una invitación a la comunidad. Rawayana traduce su ethos en el ritmo: la fiesta es espacio social, no consumo aislado.


4. Tonada por ella


Una pausa emocional en medio del carnaval sonoro de su último álbum. Como una tonada venezolana clásica que se convierte en pura confesión. Aquí la patria no es retórica; es paisaje y plenitud corporal. Montenegro desafía su técnica e instrumentación para entregar un momento de verdad pura, conectando afectos con herencia. La ausencia de sobreproducción resalta el pulso humano, un grito tranquilo de amor y resistencia en tiempos de reconstrucción nacional.


3. Se presta


Jugando con el tiempo y el concepto de “after” (eco de Gustavo Cerati por la vía de un documental en torno a la gira de 2007 de Soda Stereo) este track es reflexión disfrazada de ritmo. El sample incluido no es solo guiño culto sino argumento: la fiesta es aquí y ahora, no un horizonte lejano. Rawayana subvierte la ansiedad por el futuro con una métrica hipnótica, un pulso electrónico que dobla la pregunta sobre la existencia misma.


2. Rawayana, Danny Ocean - Binikini

El reggae elástico de Rawayana se entrelaza con el romanticismo urbano de Danny Ocean, generando una química ligera pero estratégica. Bajo su superficie veraniega (bikini, playa, deseo inmediato) late una celebración del cuerpo como territorio soberano. La producción brilla sin saturarse; el groove es seductor, casi despreocupado. No es frivolidad: es hedonismo consciente, placer como declaración vital.


1. High (feat. Apache)


“High” es celebración física antes que idea abstracta (invita a perder el control y subir las manos) y captura la esencia trippy-pop de Rawayana. Con la colaboración de Apache, la canción montada en reggae, hip-hop y ritmo caribeño se vuelve himno de liberación cotidiana. El video desde la Isla de Coche muestra paisaje y alegría como argumentos estéticos: la belleza geográfica y humana como resistencia frente al peso histórico.


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