Las mejores canciones de enero de 2026
Harry Styles, Robyn, Arctic Monkeys, Jessie Ware, Charli XCX, Ralphie Choo, Bruno Mars, James Blake…
| Por Álvaro García Montoliu
Enero no suele ser el mes de los golpes de efecto, sino el de los reajustes. Las canciones que han destacado estas primeras semanas del año comparten menos un sonido que una actitud: la búsqueda de movimiento (físico, emocional o creativo) tras un periodo de pausa. Jessie Ware y Robyn vuelven a usar el disco como espacio de celebración consciente; Harry Styles y Bruno Mars apuestan por la pista como lugar de comunión; Arctic Monkeys y James Blake optan por la contención y el clima; mientras Charli XCX y Ralphie Choo juegan a no dar respuestas inmediatas. No hay un único camino, pero sí una sensación común: el pop arrancando de nuevo, paso a paso.
Jessie Ware - I Could Get Used To This
Jessie Ware sigue refinando su fórmula: el disco como escenografía más que como pura evasión. “I Could Get Used To This” no busca el golpe inmediato de club, sino su versión teatral, con cuerdas grandes, coros suaves y un aire ceremonial constante. El sonido retro no es nostalgia, sino un mundo alternativo bien construido, continuación lógica de “What’s Your Pleasure?” y “That! Feels Good!”. El cambio de tonalidad no es un truco kitsch, sino una declaración emocional: el exceso todavía puede ser una forma válida de verdad en el pop.
Harry Styles - Aperture
“Aperture” muestra que Harry Styles sigue rompiendo con su pasado. Cinco minutos de techno-pop donde ritmo y textura pesan tanto como la melodía, alejándose del synth-pop más limpio de antes. Producida por Kid Harpoon, la pista apunta a lo colectivo: el cuerpo que se pierde en la pista, la emoción que crece con la repetición. Letras y sonido oscilan entre apertura emocional y desorientación, entre luz que entra y pérdida de puntos de referencia. Styles ya no es tanto narrador íntimo como parte de una masa en movimiento.
James Blake - Death Of Love
En “Death Of Love”, James Blake vuelve a su zona más fría: un paisaje emocional helado donde la intimidad pasa por el vacío. La producción es contenida pero pesada, con bajos que aprietan y sintetizadores que se desvanecen, mientras su falsete suena al borde del quiebre. El estribillo es algo literal, pero el peso real está en la atmósfera más que en las palabras. Cuando usa imágenes concretas (abejas volviendo de flores de plástico) recupera su fuerza para sugerir más de lo que dice, dejando que el sonido lleve la emoción.
Bruno Mars - I Just Might
“I Just Might” es Bruno Mars insistiendo en su idea central: bailar no es opcional. Palmas, trompetas cortantes y bajo juguetón convierten el groove en un acuerdo colectivo. No usa funk ni disco como homenaje o ironía, sino como herramienta directa para mover cuerpos. La letra casi pone un ultimátum: si no bailas, algo no funciona. En un pop lleno de introspección, Mars defiende la pista como espacio compartido, democrático y físico. Populismo rítmico en su versión más segura.
Arctic Monkeys - Opening Night
“Opening Night” no vuelve al pasado, sino que reajusta el equilibrio. La batería de Matt Helders recupera fuerza y empuje, aunque la canción mantiene el ambiente nocturno y sofisticado de la etapa reciente. Alex Turner maneja imágenes crípticas y juegos de palabras con su frialdad habitual. El tema crece despacio hasta unas armonías cercanas al soft-rock, sin explotar nunca del todo. Si es un regreso, es discreto: Arctic Monkeys aparecen sin ruido, pero siguen marcando el ritmo.
Robyn - Talk To Me
Con “Talk To Me”, Robyn vuelve claramente al espíritu de “Body Talk”. El future disco es contenido pero expansivo, construido para acumular tensión y soltarla en el momento exacto. La colaboración con Max Martin resalta su habilidad para unir lo físico y lo emocional sin priorizar uno sobre otro. La canción se puede leer como deseo a punto de estallar o como amor que guía. En los dos casos, la vulnerabilidad se vuelve energía compartida: emoción que se baila, fe que se mueve.
Charli XCX - Wall Of Sound
“Wall Of Sound” es más un estado que una canción convencional. Se desarrolla lento, sin clímax definido, como un interludio largo y tenso. En vez de dar pistas claras sobre su próximo álbum, Charli XCX elige la ambigüedad completa. Después del impacto de “Brat” y su influencia rápida en el pop, este tema parece un paso atrás deliberado: menos declaración, más insinuación. Su fuerza está en la escala y en lo que genera de expectativa, no en cerrar nada. Charli no dice a dónde va; solo deja el espacio abierto, y con eso alcanza.
Charlie Puth - Beat Yourself Up
“Beat Yourself Up” mira a finales de los 80 y principios de los 90, con un sonido fuerte y brillante de pop confiado. Debajo de esa capa brillante hay un mensaje introspectivo: hay que ser menos duro con uno mismo. Co-producido con BLOODPOP, combina técnica y honestidad sin cinismo. Puth transforma la autoayuda en ritmo, la empatía en estribillo, mostrando que el pop más pulido también puede dar consuelo sin sonar condescendiente.
Ralphie Choo - Tentación
“Tentación” confirma que Ralphie Choo no se siente cómodo con estructuras predecibles. Parte de un ritmo inspirado en new jack swing, pero ralentizado y deformado, y avanza con giros constantes. La letra surrealista y juguetona refuerza la idea de experimento continuo. Para unos será estimulante, para otros frustrante. Ahí está su valor: no pretende ser un single perfecto, sino un terreno de pruebas. Ralphie Choo expande el pop urbano desde la imperfección y el riesgo, no desde el pulido final.
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