Amaia y Aitana, en la Academia de Operación Triunfo

La vuelta de Operación Triunfo

Así será el regreso del talent show en noviembre 

En 2017 Operación Triunfo volvió a la televisión española, después de seis años de silencio en los que ni siquiera se hablaba de la recuperación del formato. En su estreno, su audiencia solo superaba a la de la edición de 2011, pero teniendo en cuenta el cambio de paradigma en la industria del entretenimiento (plataformas de streaming y crecimiento exponencial de los canales de televisión), la generación de Aitana cerró con una victoria de casi 4 millones de espectadores y el 30,8% de audiencia. El formato de Gestmusic parecía volver pisando fuerte, y de aquella salieron dos ediciones más: OT 2018 y OT 2019 (interrumpida momentáneamente por la pandemia del COVID-19). En tres años, la audiencia descendió desde el 30,8 al 19,4% y, aunque algunos ponen el foco en el carisma de las generaciones de triunfitos, parece que el formato del reality necesita respirar de vez en cuando: entre OT 2001 y OT 2011 se sucedieron 8 ediciones en las que el público cayó en picado en más del 50%.

Casi cuatro años después, y tras muchos rumores que el propio Tinet Rubira (director de Gestmusic) ha fomentado, vuelve Operación Triunfo, pero esta vez a Amazon Prime Video. Para los más fans, seguirá existiendo un canal 24 horas a través de YouTube y, como novedad, se estrenará un magazine diario moderado por Xuso Jones, en el que se ofrecerán los mejores momentos del día y la claves de la semana: pase de micros, ensayos, etc. La razón principal de esto es que las galas han reducido su duración en Prime: ahora solo durará una hora y media, adaptando el formato a los tiempos del streaming. Se confirma su estreno el 20 de noviembre, en una edición que se extenderá hasta febrero de 2024.


Aunque todavía no se ha confirmado la vuelta de los Javis como profesores de interpretación, Noemí Galera y Manu Guix retomarán sus papeles como directora de la Academia y director musical respectivamente para este nuevo curso. Además, Mamen Márquez y Vicky Gómez seguirán siendo las profesoras de técnica vocal y baile. También, como novedad, este año Chenoa sustituye a Roberto Leal como presentadora de la nueva edición.

De julio a septiembre de este año pudo seguirse el proceso de los castings, para los que algunos concursantes podían conseguir una especie de “pase de oro” a través de OT Cover, la iniciativa de preselección a través de Twitter, Tik Tok e Instagram que comenzó en 2017. Los aspirantes a concursantes podrán subir una canción de 45 segundos a capella con el hashtag #OTCover2023 en sus redes sociales para ser preseleccionados y saltarse la cola en la ciudad que eligieran. Así, los castings tuvieron lugar en 9 ciudades diferentes, a saber: Barcelona (3 de julio), Zaragoza (6 de julio), Santiago de Compostela (10 de julio), Bilbao (12 de julio), Valencia (17 de julio), Las Palmas de Gran Canaria (6 de septiembre), Málaga (11 de septiembre), Sevilla (14 de septiembre) y Madrid (19 de septiembre). Para estos, Amazon publicó un listado de 50 canciones exclusivas con las que participar (entendemos que por una cuestión de derechos de autor): desde Vicco hasta Los Chunguitos pasando por Sia, Mecano o Bad Gyal para que todos los participantes tuvieran algo de su registro. El casting consta de 3 fases diferentes: la última de ellas se realiza en Barcelona durante este mes de octubre, y de allí saldrán los concursantes de la nueva edición.


Barbechos necesarios

Según cifras proporcionadas por Gestmusic, los castings de la duodécima edición de Operación Triunfo han contado con la presencia de 13.000 personas frente a las 10.000 que se presentaron en 2020. Esto confirmaría la necesidad que tiene un formato como el de Operación Triunfo de respirar de vez en cuando. De 2001 a 2003 el programa estuvo retransmitiéndose a través de La 1 de RTVE: OT 3, la última de las ediciones de este ciclo, sufrió un gran batacazo que terminó en víspera de las fiestas de Navidad con la victoria de Vicente y un 28,3 de audiencia. En 2005, fue Mediaset el encargado de recuperar la ilusión por el reality: frente a una cuarta edición muy fructífera, OT 2006 cerraba con 700.000 espectadores menos que su predecesora. Así, Telecinco dejó descansar el programa durante un curso, aproximadamente, para regresar en 2008. Tras una esperanzadora edición, en 2009 volvió a ocurrir lo inevitable: OT 7 inauguró su nueva etapa con un 22,0%, lo que fue su máximo de audiencia para el resto del programa. Tras éste, llegaron 2 años de barbecho para culminar con OT 2011 y el peor estreno de la historia del reality.

Con estos datos sobre la mesa, las conclusiones a sacar son bastante obvias: Operación Triunfo ha intercalado su emisión en diferentes cadenas de televisión, pero aquellas que cogen el relevo terminan repitiendo los mismos patrones del pasado. Aproximadamente cada dos/tres ediciones el programa ha sentido la necesidad de ser renovado debido a la falta de interés que genera dos años más tarde de su estreno. Siendo más precisos, los triunfitos que han hecho carrera a posteriori suelen estar ubicados en aquellas ediciones con mayor récord de audiencia, mientras que los últimos coletazos de este ciclo trienal apenas son recordados actualmente. Por esa misma regla de tres, este año le debería de ir bastante bien al formato.

De la edición de 2001 podemos nombrar, por ejemplo, a Rosa, David Bisbal, David Bustamante, Chenoa, Manu Tenorio o Natalia. De OT 2002 salieron el multitudinario Manuel Carrasco, Vega y Nena Daconte (Mai Meneses, primera expulsada de su edición); sin embargo, OT 3 no tuvo ningún participante con carreras equiparables a los artistas anteriormente mencionados. En OT 4 (2005) participaron Soraya y Edurne, y desde ahí tendremos que esperar al año 2008 para ver otros nombres relevantes como el de Pablo López o el de Virginia Maestro.

De la nueva remesa, OT 2017 se lleva la palma: el regreso fue tan esperado que prácticamente todos los concursantes del reality salieron de él con un séquito considerable de fans y, por consiguiente, una carrera esperanzadora para labrarse. Incluso Mimi, siendo la primera expulsada, ha obtenido un gran reconocimiento internacional con su proyecto post-academia: Lola Índigo. Junto a ella, Amaia, Aitana, Ana Guerra o Agoney son aquellos con la trayectoria más productiva, pero también podríamos mencionar a Alfred, Cepeda, Raoul o Nerea: la novena generación de OT fue todo un éxito que continúa su estela a día de hoy.


Aunque el ganador de OT 2018 fue Famous Oberogo, el éxito en la industria discográfica fue para las otras dos finalistas: Alba Reche y Natalia Lacunza tienen un futuro prometedor por delante y, junto a ellas, quizá también podríamos mencionar a Miki Núñez o Marta Sango (ambos concursantes de Eurovisión y el Benidorm Fest, respectivamente). En OT 2020 la concursante con la carrera más provechosa a posteriori es Maialen bajo el pseudónimo de Chica Sobresalto, pese a que ni siquiera quedó finalista en su edición.

Así, tanto los participantes como la audiencia tienen que tener claro que el programa es un arma de doble filo que puede llevarse todo lo que te ha dado o viceversa. Dicho de otra forma, sus caminos son inescrutables, y es que ni ganar te asegura una carrera hacia el estrellato, ni ser el primer expulsado vaticina el anonimato. Un rasgo distintivo del concurso, de hecho, es que el ganador no suele ser el que más fama cultiva (Rosa ganó en la edición de Bisbal, Amaia en la de Aitana o Nia en la de Maialen, por poner algunos ejemplos). Así, el favorito del concurso no suele serlo fuera de las puertas de la academia, y es que una cosa son las versiones que te asignen, y otra muy diferente el artista en el que te conviertas a la salida del concurso.

Un nuevo paradigma para los triunfitos

Tanto Gestmusic como Universal parecen haberse dado cuenta de que concursar no te convierte en líder superventas, y en 2020 rompieron el acuerdo que firmaron en el año 2006. En éste, en resumen, venían a decir que, en el momento en que un concursante fuese expulsado de la academia, firmaba automáticamente su contrato discográfico con Universal Music Spain. Así, el sello discográfico se encargaba de gestionar las carreras de los triunfitos una vez fuera del programa o, por lo menos, pasaban a formar parte de su plantilla. En la última edición, Universal podía elegir firmar o no al artista expulsado dentro de su roster, provocando que muchos de ellos no tuviesen una discográfica apoyándolos a la salida del concurso.

Esto, según se mirase, podía tener su parte positiva para los triunfitos: el acuerdo entre Gestmusic y Universal implicaba que el sello tenía la obligación de firmar a muchos artistas cuya propuesta no necesariamente les había interesado y, por tanto, no depositaba tantos recursos en la explotación de dicha propuesta. Esto, al final, terminaba rebotando en el artista en cuestión: si había firmado un contrato para la grabación de tres discos pero no le daban presupuesto para grabar el segundo, podía quedarse en un limbo discográfico sin poder salir del sello pero sin poder publicar música dentro de éste. La libertad de poder elegir una discográfica una vez finalizado el concurso, por otra parte, también implica no encontrar ninguna, pero establece una nueva vía de difusión a través de la autoedición y otros circuitos más independientes.

Bien mirado, el porcentaje de artistas que se han labrado una carrera exitosa fuera del concurso no es demasiado elevado y, de media, suelen ser dos o tres artistas por edición de entre los dieciséis y dieciocho que ha tenido cada una de ellas: aproximadamente, el porcentaje de vivir de la industria de la música o el entretenimiento se sitúa en torno al 15% a la salida del programa. Tal y como está condicionada la industria musical en España, y teniendo en cuenta las implicaciones que operan en el mercado actual y sus condicionantes, no existe un hueco lo suficientemente grande como para que quepan dieciséis nuevos proyectos musicales de éxito todos los años: quizá la edición de Aitana tuvo tanto éxito porque en ese preciso momento la industria discográfica necesitaba de aquellas figuras concretas. Bisbal y Bustamante pertenecen a otra generación y, por tanto, el público al que atraen ronda los cincuenta años, del mismo modo que sucede con Manuel Carrasco. Edurne y Soraya, por su parte, pertenecen a la industria del espectáculo que también se dedica a la televisión o el teatro. Diecisiete años después de la primera edición, España podía necesitar un nuevo cupo de artistas mainstream, cuyas propuestas e inquietudes, además, casasen con las generaciones millennial y Z, y por ello funcionó tan bien. Sin embargo, la industria discográfica está en constante movimiento, y es difícil predecir cuánto hueco hay para la generación de 2023. Solo esperamos que vayan con cuidado.


Escrito por Marta España || Foto: Instagram (@aitanax)

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