ASAP Rocky

A$AP Rocky regresa por fin con “Don’t Be Dumb”

El rapero acaba de publicar su primer disco en casi ocho años, una obra tan expansiva y ecléctica como “Testing”, su discutido álbum del 2018

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Han sido años duros para ser fan de Rakim Mayers, el rapero más conocido como A$AP Rocky. Su nuevo álbum iba a salir en 2024, luego en 2025, y ha acabado haciéndolo (al menos, a principios de) 2026. ¿Qué ha estado haciendo desde entonces? Por ejemplo, fortaleciendo su relación con Rihanna, con la que ya ha tenido tres hijos, o saliendo en películas importantes de la producción del año pasado como “Del cielo al infierno”, de Spike Lee, o “Si pudiera, te daría una patada”, de Mary Bronstein, recién llegada a nuestras salas.

Él mismo completa el recap en “Order Of Protection”, corte inicial del ansiado “Don’t Be Dumb”: “Ha pasado un cierto tiempo desde que he estado en la liga/ un par de pequeños juicios [en Suecia y Estados Unidos], un par de filtraciones [de material inédito, lo que llevó a retrasar el lanzamiento]”. Según ha dicho, el 85% del material incluido es nuevo; no hay rastro de los singles que fue lanzando entre 2024 y 2025.

El primer single ha resultado ser, en realidad, “Punk Rocky”, inesperada incursión no en el punk rock sino en un indie rock de guitarras neblinosas. Y el segundo, “Helicopter”, ya más centrado en el rap, uno de sonido ominoso, distópico. El contraste estilístico entre ambos temas nos dice que “Don’t Be Dumb” es una clara continuación de “Testing” (2018), es decir, otro disco ecléctico en el que Rocky se rodea de colaboradores de lo más diversos para jugar con todo lo que le va apeteciendo.



En esta ocasión se nutre tanto del R&B de Brent Faiyaz (“Stay Here 4 Life”) como del autodenominado ghetto metal de Slay Squad (“STFU”). Puede vanagloriarse de haber juntado en el mismo disco a Damon Albarn (bajo el alias de Gorillaz, en la psicodélica “Whiskey (Release Me)”) y Danny Elfman (batería de “Stole Ya Flow”); este último, un invitado más que lógico en un disco con portada diseñada por Tim Burton. “The End” es la primera (y seguramente será la última) canción en unir a will.i.am con Jessica Pratt, que ya estuvo en el single entremés “Hijack”.

Como ya pasaba también en “Testing”, Rocky puede tender a la introspección en las letras y marcarse canciones de amor o ponerse en plan bondadoso y protector, cosa probablemente de la paternidad. En “Playa” parece estar ensayando para dar consejos amorosos a sus hijos; entre ellos, “no envíes mensajes”. Pero lo que más titulares generará (bueno, ya lo está haciendo) es el desplante a, probablemente, Drake en “Stole Ya Flow”, el tema del “primero me robaste el flow, así que yo te robé a tu zorra”, en más que segura referencia al aparente lío de Drake con Rihanna. Se elucubra también sobre si la rotunda “No Trespassing”, en la que habla de mudarse a Texas con su arma, puede ir dirigida igualmente a Drake y a Travis Scott, ambos con conexiones con el estado del petróleo. Y “Stop Snitching” podría basarse en sus problemas legales con A$AP Relli.

Como puede verse, la variedad es total tanto en estilos como en impulsos literarios. También en resultados: el repertorio es claramente irregular, e incluso los cortes más potentes pueden incluir momentos de cringe, como esa trasnochada referencia al “blue check” de X en “Helicopter”. Todo queda perdonado por ese flow todavía magnético, de probada perfección técnica. Ahora, no hablemos de “obra maestra”, como lo ha hecho… el propio autor del disco.


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