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10 artistas y bandas que lo van a petar en 2026

Este año va a estar marcado, ya sea sobre los escenarios, en tus playlists o en el historial de gastos de tu tarjeta, por todos estos nombres; apúntatelos

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Si 2025 vino a confirmar una especie de cambio de era con el desplome de muchas fórmulas urbanas, una reivindicación de los procesos musicales orgánicos, una reformulación de lo que significa el concepto de banda de rock o la consolidación de un pop digital 2.1 que sucede en la Nube y que le reza a Nobuo Uematsu, 2026 apunta un poco a ser un nuevo “año 0”. Con muchas tendencias aún por confirmarse y muchos rumbos por explorar, y ante la incertidumbre de un contexto geopolítico global escalofriante que nos devuelve a los días más cruentos de la Guerra Fría, nuestros diez artistas para este año son, en cierto sentido, reflejo tanto de esa enorme dispersión como de las muchas formas de afrontar el colapso: guarreo electrónico porque ya no tenemos mucho más que perder, noise apocalíptico y espiritual para levantarse contra el fin del mundo, rap del que vuelve a significar, esa Francia que está convirtiendo el pop en el sueño de una PlayStation 2 o una nueva era para el pop escacharrado y naíf español, y también nuevas vías para los corridos tumbados o para la asimilación del reguetón y del dembow en México.


Tracey

Suele haber una pulsión lumínica y urbana en todo el R&B surgido en el Reino Unido: luces de neón atravesando la luna del autobús noctámbulo en el viaje de regreso a casa. Pero igual que este misterioso dúo londinense convoca esas brumas dubstep y grime y se dedica en cuerpo y alma a Burial, también se deja seducir por una espiral melódica delirante que les lleva a recorrer distancias increíbles: Björk, Shygirl, Chanel Beads, Clairo o Tirzah caben en su música en apenas un vistazo. A mediados de 2025 debutaron en AD 93, el sello de Londres de moda, con un excelente EP homónimo de cuatro canciones, y en 2025 les espera una gira desvelando su propuesta sobre algunos de los escenarios más radicales del mundo, incluido el festival Rewire en La Haya.


Six Sex

Dos años y dos EPs han bastado para situar a la provocadora artista argentina en la vanguardia del perreo agresivo y electrónico, y para convertirla en una especie de versión comercializable de Isabella Lovestory. 2026 debería ser el año en el que saca su debut largo dentro del imperio transatlántico de Dale Play, así que todo apunta a que, a lo mejor no en las listas de éxitos, pero sí en las discotecas se escuchará mucho a Six Sex.


Fcukers

Los neoyorquinos pegaron fuerte en 2024 como parte de un momento febril de romantización y revitalización del indie sleaze en la ciudad de Nueva York que no solo catapultó a The Dare a la fama mundial y a colaborar con Charli XCX en “brat” (2024), sino que dejó plantada la semilla para la internacionalización de una escena formada también por Frost Children, Machine Girl o Fcukers. El dúo asimiló rápido una naturaleza más allá del pop electrónico y el electroclash, y desveló una actitud naíf y unas letras repetitivas que conectaban más con el espíritu de la música club. En marzo debutarán en largo en Ninja Tune con un trabajo, “Ö”, producido junto al polifacético Kenny Segal.


Prostitute

La última gran sorpresa de Mute Records es esta banda de noise punk de Michigan que podría haber salido del londinense Windmill si no fuera porque sus aullidos rugen desde la diáspora, desde la destrucción, y no tanto desde la curiosidad teórica o desde el evidente privilegio. “Attempted Martyr”, el debut de Prostitute, encuentra el punto común entre Maruja y Swans, entre Agriculture y Chat Pile, entre Guerilla Toss y Divide & Dissolve, para dejarse incinerar en la hoguera de las vanidades del mundo contemporáneo entre riffs de doom metal, noises destructivos, detonaciones bélicas, sintes ácidos y samples de vientos apocalípticos: guerras, racismo, genocidios, pobreza, manipulación mediática, contaminación, suicidio. Miedo. Tienes deberes en 2026: verlos en directo.


Candelabro

Algo así como la respuesta latinoamericana a Black Country, New Road, el combo chileno de art rock Candelabro ha doblado la apuesta, como su espejo británico, con un disco casi pastoral que les ha puesto a la delantera de un nuevo prog con Arcade Fire en el reproductor. “Deseo, Carne y Voluntad”, su segundo álbum largo desde su formación en 2021, es el disco que les ha puesto en el mapa en nuestro país con intermediación de Sonido Muchacho, y en 2026 lo que ya fue una revelación allí el año pasado probablemente se repita aquí con la misma intensidad.


Paco te quiero

El sexteto de Barcelona, todo un tiro de noise pop refulgente en la estela de Alvvays y The Pains of Being Pure at Heart, debutará por fin en largo en 2026 tras tres años de singles apasionantes y conciertos en la escena de salas underground de la Ciudad Condal. Van a ser una de las grandes revelaciones nacionales del año: garantizado.


Zé Pekeña

Argentina sigue viviendo un proceso propio con la música urbana, pero en cierto sentido comparte paralelismos con lo que hemos vivido aquí en España: lo urbano, a través del trap, se convierte en una fórmula sobada; luego se inserta el pop como parte de un conjunto cada vez más indefinido; más tarde hay una búsqueda de la trascendencia en la reivindicación de los repertorios tradicionales (como la de Milo J); y por último se vuelve a reivindicar el rap “dogmático”, el rap “real”. Zé Pekeña es la gran representante de esta nueva ola en Argentina, y te gustará sobre todo si te gusta Ergo Pro. Ese es el nivel.


Corridos Ketamina

Han abierto recientemente para Dinamarca, Elias Rønnenfelt o Joanne Robertson, lo que les sitúa en la nueva órbita que emerge desde el Conservatorio de Copenhague y va en ida y vuelta con Londres, pero también para unos revolucionarios hyper de la escena alternativa mexicana como Meth Math. El enlace tiene sentido: este dúo formado entre Los Angeles y Phoenix entrega en su EP de debut homónimo una reformulación fragmentada de la música regional mexicana desde los ritmos profundos y lobotomizados del emo rap de la órbita Yung Lean y con el cloud rock por manifiesto.


La Obsesion Factory

En parte gracias a Yung Beef, en España conocimos de cerca el auge de un reguetón mexa un poco antes de la pandemia a través de las colaboraciones del rapero granadino con los mexicanos Uzielito Mix o Ghetto Kids o de sus actuaciones en el Primavera Sound. Fue una explosión, del under a las majors, que en cierto sentido es comparable a la vivida por PXXR GVNG aquí, y que después de ese momento de efervescencia quizá terminó derivando en un sonido más formulista y en parte también regionalista, algo siempre muy mexicano: El Malilla, El Bogueto –con quien también ha colaborado activamente Fernandito–, Yeri Mua, Dani Flow, la facción femenina representada por Bellakath o Cachirula, incluso los colectivos más centrados puramente en el trap y en las corrientes post plugg –estos sí propositivos y alternativos, una escena, el chugg, originada en Soundcloud y formada por productores como Onemillionkisses y artistas como Freddy Moreno, Ca$h300 o Yeyo–, todos apelaban a una identidad mexa difícil de comprender fuera. Hasta que llegó La Obsesion Factory. Funcionando como una especie de Mafia del Amor, ha sido el link entre el chugg y el reguetón, y su primera mixtape no es solo un despliegue de las posibilidades actuales del reguetón urbano en México en el que colabora incluso Kaydy Cain, también una reformulación propia de los repertorios originales más imaginativos del género en Puerto Rico –Musicólogo & Menes, Jowell & Randy…–. Y quizá un trabajo que apunta a definir a la larga una nueva era en el canon del reguetón.


Miki

Esta artista francocoreana ya tenía pasado musical y artístico, pero se encargó de enterrarlo: antes de lanzar “graou” a principios de 2025, hizo desaparecer su EP anterior, “Rêve Encore”, que incluso había llegado a las radios nacionales, y cuesta encontrar sus videoclips o sus cortos como Miki Duplay. Las intenciones, por lo tanto, están claras: separarse de la normalidad classy del pop francés y abrazar una vía más onírica, digital e hyper, que conecte con artistas contemporáneas como oklou. El título de su primer trabajo largo, “industry plant” hace un poco de burla con esa idea, pero no está mal tirado: sus productores principales son Tristan Salvati, escudero de Angèle, y Canblaster, que ha colaborado con Kanye West o remezclado a Charli XCX. ¿Tu nueva artista comercialternativa favorita?


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