The Strokes se pasan al Auto-Tune en “Reality Awaits”
| Por Juan Manuel Freire
Seis largos años después de “The New Abnormal”, los antiguos iconos del revival garajero regresan con otro de esos discos desconcertantes e imprevisibles que les viene gustando ofrecer desde hace década y media. Analizamos en cinco claves “Reality Awaits”, un álbum que contiene multitudes, desde crescendos combustibles a ligerezas surf rock. Casi todo ello con voces filtradas a placer.
1. Una espera importante
En los últimos tiempos, The Strokes le han cogido el gusto a hacerse de rogar. “Reality Awaits” es su primer álbum desde el ya medio lejano “The New Abnormal” (2020), que, como tantas otras cosas surgidas en pleno estado de alarma, cuesta un poco recordar con precisión. Entre aquel disco y el anterior, “Comedown Machine” (2013), habían transcurrido siete años. Pero tampoco es que nuestros chicos se dediquen tanto a hacer el flâneur. Este nuevo largo se empezó a cocinar en 2022 en Costa Rica, como reveló aquel año su productor, Rick Rubin, en el pódcast de Joe Rogan, nada menos. Julian Casablancas tuvo que aclarar la información vía Instagram: “Cierto, los Strokes hemos estado tocando y empezando cosas, pero estamos extremadamente lejos de nada ni lo más remotamente parecido a casi-hemos-acabado”. Recomendaba que volviéramos a curiosear en uno o dos años. Era una hipótesis optimista.
2. El estilo, o mejor, los estilos
El paisaje costero de Costa Rica no tiene clara influencia en el resultado final. Quizá esté en la raíz del ritmo desenfadado (pero poco memorable) de “Going Shopping”, en cierto modo una aproximación al surf rock. O quizá les sirvió para relajarse hasta el punto de extender “Falling Out Of Love” hasta los seis minutos y medio. Pero The Strokes pueden sonar aquí como gente más cerca del infierno que del paraíso: escúchese la introductoria “Psycho Shit”, tan agria y en explosivo crescendo. O más cerca del asfalto que de la arena: en “The Fruits Of Conquest”, Casablancas se atreve a casi rapear, como ha hecho a veces en su grupo paralelo The Voidz. Si antaño se podía apreciar cierta diferencia entre el material de estos últimos y el de The Strokes, ahora esas líneas son mucho más borrosas.
3. Los hits
“Going Shopping” no era exactamente un desbordante single de retorno. “Falling Out of Love” tampoco ponía el corazón en un puño. Pero nos complace señalar que en “Reality Awaits” incluye algunas buenas canciones, como el indie rock prístino –o de pocas cosas bien dispuestas, al mejor estilo Strokes o Spoon– de “Dine N’Dash”, en la que Casablancas aparca por un momento el Auto-Tune, herramienta que en realidad solo le sentó bien en aquel mítico “Instant Crush” con Daft Punk. Bueno, aceptamos su uso en “Lonely in the Future”, aunque el tema sea menos una distopía que un ejercicio de nostalgia; mejor no escuchar su letra, pero sobre eso volveremos más abajo. También digna de mención es “Going To Babble On” (con la participación de Gregg Alexander de The New Radicals como compositor), aunque solo sea por el mejor solo de guitarra de la banda desde los tiempos de “Life Is Simple In The Moonlight”.
4. Las letras
Desde luego, la más misteriosa debe ser la de “Dine N’Dash”, en la que el rico de toda la vida Casablancas, hijo del fundador de la agencia de modelos Elite, habla de recuerdos de simpa: “Nunca nos lo pudimos permitir/ cenábamos y salíamos pitando/ yo siempre me quedaba el último”. Esa nostalgia por los tiempos pasados continúa en “Lonely In The Future”, con el namedropping más incómodo del mundo: Casablancas aprovecha el tema para lanzar dardos a la crítica musical, en concreto al youtuber Anthony Fantano (“no reconocerías el arte en ninguna era”) y a los que creen que John Legend hace la misma música que Josh Groban. ¿Hay algo más irritante que esos músicos ricos criticando a un gremio necesario que se deja la salud para llegar a fin de mes? No, seguramente no lo hay. Es más fácil, al menos para este cronista, simpatizar con el Casablancas filosófico de “Psycho Shit”, preocupado por un mundo donde pedimos a la IA que nos diga lo que hacer en nuestro día.
5. Los vídeos
Como señalan los créditos, su viejo colaborador visual Johann Rashid basa la portada en una imagen de “(Untitled) Cowboy” (1989), serie de fotos en la que Richard Prince se apropiaba de fotos de anuncios de Marlboro; es decir, es como la apropiación de una apropiación. Rashid es también el firmante del reseñable videoclip (rodado en Tenerife) de “Going Shopping”, con Casablancas y el actor Walton Goggins (“The White Lotus”, “Fallout”) convertidos en sosias de los Paul Simon y Chevy Chase del clip de “You Can Call Me Al”. Bailes con payasos, tragos de lo que parece anticongelante… Una travesura con gracia. Y también simpático, más que la letra de “Lonely In The Future”, es el vídeo behind-the-scenes “In Transit II”, diez minutos sobre la grabación del disco en Costa Rica.
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