Tyla, a por el trono del afropop en “A*POP”
El segundo trabajo de la artista sudafricana afianza su popiano y su traducción de los afrobeats al lenguaje del pop/R&B global
| Por Diego Rubio
El debut de Tyla en 2024 nos enseñó a una artista dispuesta a conquistar el trono del afropop, con más aprecio por las listas de éxitos, los reconocimientos de gala musical fancy y las radiofórmulas que otras compañeras de generación como por ejemplo Amaarae o Ayra Starr. El éxito viral de “Water” impulsó otros pelotazos tempranos como “Push 2 Start” y “Truth or Dare”, y la artista sudafricana escaló rápido hasta dominar los afrobeats: es la que más canciones ha conseguido colar en el número uno de los charts de Billboard especializados en el género, la primera en mantener el primer puesto durante más de cien semanas, la única sudafricana en alcanzar el Hot 100 global en 55 años, la africana más joven en ganar un Grammy (y ya tiene dos)... Sin techo a la vista, ahora estrena “A*POP”, su segundo trabajo, en el que básicamente afianza su fórmula de amapiano-pop global con un mayor enfoque panafricano. Lo analizamos en tres claves:
African Pop
La fórmula de Tyla no evoluciona explícitamente en su segundo álbum, ya que desde el homónimo “Tyla” (2024) la artista sudafricana ha buscado insertar sus raíces musicales en géneros africanos con el amapiano o los afrobeats dentro de la industria y las sonoridades del pop global. En “A*POP” se propone, además, la misión de sintetizar lo que todos esos estilos nacionales significan en términos pop, buscando componer una especie de imagen completa de lo que sería en África hoy el pop electrónico comercial: en el disco colaboran las artistas sudafricanas MaWhoo y Babalwa M, que ponen el acento zulú y explicitan el manual de tópicos afropop; con más acierto, y rebuscando un poco más profundo en las cubetas de la música alternativa autóctona, “Fairytale” samplea el clásico del deep house africano del mismo nombre firmado por Liquideep entre 2010 y 2011. Este ejercicio de popiano se queda, sin embargo, un poco tibio, un poco a medias, surfeando demasiado a menudo las medianías del R&B alternativo actual o tirando de unos log drums que parecen generados para contentar únicamente al algoritmo.
La vista puesta en el trono
Esta fijación de Tyla por el éxito internacional, y por trascender las barreras locales y nacionales a nivel sonoro para aprovechar distintos trends, se ha plasmado también desde el principio de su carrera: “Water” estaba diseñada a la perfección para dominar coreografías virales de TikTok a sabiendas de que el amapiano, cuanto más blando, cuanto más blanco, más posibilidades de correr como la pólvora en el ecosistema de inmediatez digital. Aquí (por si no había quedado claro) además recurre a uno de los productores de cabecera de Dua Lipa, Ian Kirkpatrick, que brilla especialmente en una “Chanel” que por desgracia no es tan descriptora del sonido del álbum como parecía como primer sencillo; y suma una colaboración con otra de las grandes aspirantes actuales al trono del pop global, Zara Larsson. También (imagino que para ayudar al posicionamiento del álbum) incluye “Is It”, el tema con más tirón del EP, “WWP”, con el que invadió el verano de 2025.
Rihanna al microondas
Rihanna encontró su lugar en la música a través de la fusión, pero sobre todo con una convicción que ha heredado evidentemente Tyla: había una manera de traducir al lenguaje del pop mainstream, y en el idioma del R&B, una herencia propia de ritmos diaspóricos. En el caso de la de Barbados fueron el dancehall, la soca, el reggae y otras músicas caribeñas; Tyla, por su parte, lo hace con el amapiano, el house africano y en general los afrobeats, el afropiano o el afroswing.
Pero Rihanna, más que una inspiración conceptual, aparece por todas partes como referencia para la sudafricana: “Is It Love” o “That Girl” canalizan su sensualidad y su manera de manejarse en términos pop sobre sonidos electrónicos y ritmos físicos; “Mr. Nonchalant” es puro “Pon de Replay”, pero en conversación con la Beyoncé más soleada de “B’Day” (2006)... Y en general la forma de construir las melodías de RiRi es reconocible en prácticamente todas las canciones. Se salen ligeramente de este confinado discurso pop “Right Now”, con trazas del trap R&B de Ariana Grande, y “Feel Something” adoptando las formas sedosas y minimalistas de Kelela y quizá encontrando, por el mismo precio, la forma de abrirse hueco en un “Caprisongs” (FKA Twigs; 2022).
Foto: Catherine LoMedico
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