Willow se encomienda a la Diosa Madre en “The Thread”
Es el octavo álbum de la prolífica artista estadounidense, y el segundo solo en 2026
| Por Diego Rubio
Willow Smith confirma su opción independiente en un nuevo álbum en el que retoma la senda neosoul pero desde un punto de vista más ritual, canalizando la energía naturalista de Florence + The Machine y abrazando sonoridades pastorales. Analizamos “The Thread” en tres claves fundamentales:
En honor a la Diosa Madre
“She’s My Religion”, declara Willow Smith en la apertura de su nuevo álbum, donde también se somete ante esas fuerzas inexorables de la naturaleza: “Her fury is blessing”. El viento, la tierra fértil, las señales de humo viajando por el cielo, la luz, la gracia y la eternidad, los bosques y el detritus, los ciclos de vida y muerte se convierten así en los hilos conductores de un trabajo que apela a los matriarcados ancestrales, a una sociedad guiada por los designios de esa Diosa Madre que es la naturaleza. “The foundations, they shake / We wake up”, canta, apelando a esa idea de que la única forma de recuperar nuestra humanidad es reconectar con el suelo.
En “Unconditional” comienza a asomar la duda de si estas diosas madres también son, sutilmente, una forma de representar a su verdadera madre, Jada Pinkett Smith, y si el disco habla también del ciclo genealógico como una forma de representar los ciclos propios de la naturaleza: “'Cause I'm just a child / Trying to be a woman / Learning to hold this spirit”. Que el disco adopte un sonido más orgánico no es casual: es la forma que tiene Willow de encomendarse a unas fuerzas ancestrales que, de un modo u otro, marcan muestran vidas.
Willow: Homecoming
Tras un “petal rock black” ligeramente incomprendido publicado a principios de este año que no llegó a dar ningún verdadero sencillo claro (pese a ser, ojo, uno de sus trabajos más valientes, ejercicio de autosabotaje en clave art jazz producido junto a Jon Batiste), Willow se reúne de nuevo en “The Thread” con su productor de referencia y de confianza, Chris Greatti. Junto a él ha firmado sus discos más exitosos, “<CopingMechanism>” (2022) y “Empathogen” (2024), y junto a él regresa ahora a la senda del hit pero confirmándose, además, como artista independiente.
Math pop y eclecticismo soul para invocar a la naturaleza
Con Greatti de nuevo a los mandos, Willow vuelve también al pop progresivo y al neosoul arty con los que es generalmente asociada. Lo hace, sin embargo, en unos términos bastante propios, alejándose de estandarizaciones demasiado comunes hoy en día y abrazando un sonido exagerado, sorpresivo, a veces demasiado arty pero en general interesante, con más influencia del folk y decorado con guirnaldas y arabescos vocales más propios del freak folk (muy presentes en “Hell To Pay”). La homónima “The Thread”, por ejemplo, o “Crush on Eternity”, se enrolan en el barco a la deriva de Florence + The Machine, pero en sus bodegas siempre hay borrachos haciendo matemáticas con patrones embriagados de jazz y guitarras acústicas que resuenan en una dimensión pastoral. Es una de las claves de este nuevo trabajo respecto a discos pretéritos de Willow, que trata de conectar con atmósferas rituales y con los espíritus de la naturaleza. Florence Welch también aparece como referencia vocal en “Tall Baby”, pero el tema progresa como lo haría uno del “In Rainbows” de Radiohead, desbocándose por completo al final. Es así como la pequeña de los Smith inserta su trabajo en los cambiantes avatares del ciclo vital.
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