¿Qué es la música funk ?
Descubre qué es la música funk, cómo nació, qué sonido la define y cuáles son los grupos, cantantes y álbumes esenciales de este género.
| Por Juan Manuel Freire
¿Quién necesita letras elaboradas o melodías redondas cuando se puede entregar a los placeres de los ritmos más sincopados? De eso va sobre todo el funk, una música nacida de y para el sudor de la que aquí os damos algunas claves, de los orígenes a los discos más recomendables. Let’s get funky!
¿Cuál es el origen del funk?
Empezó a tomar forma a mediados de los años 60 en las comunidades afroamericanas de Estados Unidos. En el habla afroamericana, “funk” aludía inicialmente a un olor corporal fuerte, pero no como algo negativo, sino como al resultado del esfuerzo del músico por hacernos vibrar. Según su obituario en ‘The Guardian’, el batería Earl Palmer fue el primer músico en emplear el término “funky” para explicar a sus colegas músicos que podían hacer su sonido más sincopado y, por tanto, bailable.
¿Qué sonido define este género?
Ni las melodías ni las progresiones de acordes son lo importante; aquí bajo eléctrico y batería tienen el protagonismo, y lo que importa es el ritmo. Partes rítmicas cortas encajan entre ellas para dislocarnos. Si hay un artista al que podamos señalar como progenitor del estilo, ese es claramente James Brown, quien desarrolló un groove revolucionario en el que ya no se ponía el énfasis en el backbeat (tiempos 2 y 4 en un compás de 4/4), sino en el downbeat (el primer tiempo de cada compás, también conocido como “The One”).
5 mejores grupos y cantantes de funk
James Brown
El conocido como, entre otras cosas, Señor Dinamita dio forma al funk a mediados de los años 60 y acabó de consolidar el género a principios de la siguiente década, tras formar la eminente banda de acompañamiento The J.B.’s. En el escenario sentó cátedra con su voz rugiente y sus energéticos movimientos. Su discografía ha sido una mina para cazadores de samples; solo de “Funky Drummer”, se cuentan más de un mil de usos, uno de los más legendarios el de Prince en el clásico de 1991 “Gett Off”.
Sly and the Family Stone
Liderados por el genial cantante, compositor y teclista Sylvester Stewart, innovaron sobre el patrón de Brown introduciendo influencias psicodélicas. A su bajista, Larry Graham Jr., se lo suele acreditar como inventor del slap bass o slap, técnica consistente en golpear las cuerdas con el pulgar y tirar de ellas con los dedos índice o medio. Con miembros de diversas razas, apostaban en sus letras por paz, amor y progreso, pero acabaron virando hacia una visión más pesimista de las relaciones y la vida urbana.
Parliament/Funkadelic
El colectivo liderado por George Clinton se repartía, teóricamente, entre un proyecto de rock psicodélico (Parliament) y otro de funk (Funkadelic), pero ya desde el nombre de este último se podía discernir que las fronteras entre uno y otro no estaban claras; a la altura de “One Nation Under A Groove” (1978), de (teóricamente) Funkadelic, quedaron desdibujadas por completo. Influyeron no solo al funk venidero, sino también al post-punk (esa concentración en los ritmos de bajo grueso), el hip hop o el techno.
Earth, Wind & Fire
EWF son, eso por descontado, un grupo difícil de clasificar, versátil a más no poder, amigo por igual de jazz, R&B, soul o disco, pero algunas de sus más bellas catedrales sonoras se elevan sobre cimientos rítmicos funk. Es el caso de, claro, “September”, que el guitarrista Al McKay, el vocalista Maurice White y el compositor Allee Willis tardaron un mes en componer, pero también de “Serpentine Fire”, “Let’s Groove”, “Getaway” y “Mighty Mighty”, además de un buen puñado de deep cuts.
Rick James
A James lo llamaron Rey del Punk Funk, otro apodo del que sentirse orgulloso. Tras intentarlo con varias bandas rock y funk, alcanzó el éxito tras fichar en solitario por Gordy, subsello de Motown. Ya con su debut largo, “Come Get It!” (1971), tuvo algunos éxitos, pero su verdadero estallido de popularidad llegó diez años después con “Street Songs”, el disco de “Give It To Me Baby” y “Super Freak”, cruce insolente e inmortal de funk con new wave. En su faceta de compositor y productor, ayudó a iconos como Teena Marie, The Temptations o Smokey Robinson.
5 álbumes clave para disfrutar del funk
“There’s a Riot Goin’ On”, de Sly and the Family Stone (1971)
La feliz y diversa familia Stone había empezado a sufrir por el consumo de drogas de su líder. Si unimos el descontento social (violencia policial, Guerra de Vietnam) a las batallas internas, es aún más fácil de entender que el grupo sonara así de oscuro, así de denso, con extra de overdubs y ritmos funk nada ortodoxos. Incluso el contagioso éxito “Family Affair” nos habla menos de cualquier armonía que de las disfunciones que ocultan incluso las más pulidas fachadas familiares.
“Music of My Mind”, de Stevie Wonder (1972)
El primer álbum del considerado “período clásico” de Wonder, seguido ese mismo 1972 por el clásico entre clásicos “Talking Book”, es el más funk de su larga discografía. El artista había tomado el control creativo en su nuevo contrato con Motown y se notaba: véanse, solo por ejemplos, sus improvisaciones con los sintetizadores Arp y Moog, acompañados por instrumentos más orgánicos que, en un abrumador one-man show, él mismo se encargó en casi cada caso de tocar.
“Superfly”, de Curtis Mayfield (1972)
Algunas veces, las bandas sonoras se hacen más grandes e importantes que las películas que las originan. Es el caso de “Superfly”, festival de grooves profundos, de líneas de bajo sísmicas y guitarras wah-wah. Dos temas son los más recordados, el titular y “Freddie’s Dead”, aquel del que Master P grabó una parodia para “South Park”: “Kenny’s Dead”, por supuesto. Pero este es un álbum en toda regla, una obra conceptual sobre los estragos causados por la pobreza y las drogas en la comunidad negra.
“The Payback”, de James Brown (1973)
Empezó como una banda sonora encargada para el filme blaxploitation “Guerra en Harlem”, rápida secuela de “El padrino de Harlem” dirigida por Larry Cohen en 1973, que los productores de la misma acabaron, imposible e increíblemente, rechazando. Ningún problema: Brown decidió lanzar el material por su cuenta y hacer historia. El tema titular ha sido sampleado en centenares de ocasiones, incluyendo en clásicos del nivel de “Protection” de Massive Attack y “King Kunta” de Kendrick Lamar.
“One Nation Under a Groove”, de Funkadelic (1978)
Se suponía que George Clinton usaba Parliament con unos fines (psych-rock) y Funkadelic con otros (evidentemente, el free funk), pero en este disco se mezclaba todo eso con suma alegría y aún mayor delirio. Ya lo decía el título de un corte memorable: “Who Says a Funk Band Can't Play Rock?!”. Pero aún mejor es el tema titular, considerado el himno negro por excelencia de 1978. Como muestra de su fuerza en vivo, una toma de “Maggot Brain”, el mítico tema del que Air se marcaron interesante versión synthpop.
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