Glam rock: qué es, características, artistas y discos más representativos
Elevado sobre botas de plataforma y exhibiendo brillo, ironía camp y mucho ritmo, el glam revolucionó la música popular en el arranque de los años 70 y, sobre todo, la hizo más divertida. Su influencia se ha filtrado sobre multitud de estilos musicales a lo largo del último medio siglo.
| Por David Sequeda
En la primera mitad de la década de los 70, el glam fue el movimiento musical y estético que lo rompió todo. Desde el Reino Unido, planteó otra revolución frente a la revolución hippy reivindicando la purpurina, las botas de plataforma y la construcción de un nuevo ideal del estrellato rock, más teatralizado y camp, que rompía con los ideales de autenticidad imperantes. La ambigüedad sexual fue otro factor clave en un movimiento que, además, se convirtió en dominante en el mundo entre 1973 y 1975.
¿Cuál es el origen del glam rock?
Si hacemos caso al periodista musical Simon Reynolds –autor del libro “Shock and Awe: Glam Rock and Its Legacy”–, su origen remoto está en la obra literaria de Oscar Wilde, a quien él define como “el primer filósofo del glam”. Otros confieren un papel similar a otro escritor británico como Noel Coward. Pero, en el sentido estricto, todo el mundo coincide con que el glam rock lo inventó Marc Bolan. Este músico londinense venía de practicar un folk psicodélico con Tyrannosaurus Rex en los años 60, pero, con el cambio de década y de nombre, fue con los más electrificados y sencillos T. Rex cuando incendió la revolución glam. El momento concreto fue la interpretación de “Hot Love” en el programa de la BBC “Top Of The Pops” en marzo de 1971, que se dice que cambió la vida a miles de adolescentes británicos. Caso similar fue el de David Bowie, quien llevaba dando tumbos estilísticos desde los años 60, pero que causó conmoción y se convirtió automáticamente en súper estrella con su interpretación de “Starman” en 1972. Rápidamente se añadieron al batallón glam gente como Gary Glitter, Slade, Sweet y Suzi Quatro, que, en 1973, año grande del género, copaban las listas de éxitos, al igual que el musical de culto “The Rocky Horror Show”. El impacto fue tan grande que terminó por contaminar estilísticamente a artistas como Lou Reed e Iggy Pop en EE UU, a ABBA en la Europa continental y a Rod Stewart, Queen, Elton John, Brian Eno o incluso los Rolling Stones en Reino Unido.
¿Qué sonido define este género?
A finales de los años 60, el rock se había vuelto algo demasiado serio y aburrido. Grupos como Led Zeppelin y Pink Floyd se perdían en farragosos álbumes conceptuales y en ideales de exagerado heterocentrismo que se pasaron a considerar epítomes de “la buena música”. El glam fue una reacción ante todo eso a nivel filosófico y estético. Dentro de su estética musical, recuperaba la sencillez del rock de los años 50 y el bubblegum pop de los 60, pero aprovechando la evolución de la tecnología sonora. Predominaban las canciones cortas, pegadizas y muy rítmicas, con riffs de guitarra contagiosos y vacilones, de un sonido característicamente metálico, y coros exagerados que a menudo subrayaban la intención de no tomarse en serio a sí mismos y la teatralidad de los personajes que interpretaban. A menudo, acompañaban a sus interpretaciones de coreografías, con lo que hay que recalcar que se trataba de un estilo muy visual. Esto es, si te quedabas en la mera escucha del vinilo, te estabas perdiendo muchas cosas. El paradigma de glam comenzó a decaer en 1976, pero en verdad se filtró decisivamente en otros estilos, como la música disco, el heavy metal de Kiss y Alice Cooper (y, posteriormente, en las bandas de Los Ángeles de los 80) y también en el punk y la música gótica, por no hablar del Britpop de los 90. En el año 2000, la revista New Musical Express, tras realizar una amplia encuesta entre músicos británicos, nombró a David Bowie el artista más influyente de todos los tiempos.
5 grupos representativos del glam rock
David Bowie
El hombre que cayó a la Tierra para predicar el Evangelio del glam rock y convertirse en icono definitivo del mismo. Con su alter ego de Ziggy Stardust creó la gran obra maestra del movimiento en el plano musical, aunque ya había comenzado a plantar sus primeras semillas con “The Man Who Sold The World” (1970) y “Hunky Dory” (1971) y lo perfeccionó con “Aladdin Sane” (1973) y “Diamond Dogs” (1974), que se puede considerar el canto del cisne del glam, y que incluía uno de sus temas definitivos, “Rebel Rebel”, con versos como “You've got your mother in a whirl/ She's not sure if you're a boy or a girl”.
T. Rex
Marc Bolan es el hombre que lo empezó todo. Su espíritu visionario de lo que sería el glam se empezó a hacer ver en su quinto álbum, “T. Rex” (1970), pero fue con “Electric Warrior” (1971), cuando desarrolló todas sus líneas maestras. Su momento de mayor gloria transcurrió entre 1971 y 1973, con sus álbumes “The Slider” y “Tanx” y singles como “Children Of The Revolution”. Sus siguientes trabajos flirteaban más con el soul y el funk, y todo apuntaba a una resurrección creativa en 1977, favorecida por el estallido punk, pero un accidente de tráfico se llevó al joven Marc con 29 años.
Slade
La posteridad recordará a Bowie y T. Rex como los reyes del glam, pero el grupo que verdaderamente reinó a nivel comercial fue Slade. Tras dos álbumes sin éxito, en 1971, se adhirieron al estilo y estética glam con su single “Cuz I Love You”, el primero de seis números 1 en las listas, y tocaron techo con “Merry Xmas Everybody”, en diciembre de 1973, convirtiéndose en el grupo más vendedor de Inglaterra. Curiosamente, resurgieron como padrinos del hard rock gracias a la versión que en 1983 hicieron Quiet Riot de “Cum On Feel The Noize”, otro de los sencillos emblemáticos de 1973.
Suzi Quatro
El glam fue un fenómeno eminentemente británico y, pese a su visible apertura queer, protagonizado por varones blancos heterosexuales. Suzi Quatro fue la única mujer que destacó en el movimiento y, además, era estadounidense, de Detroit, tocaba el bajo y se convirtió en una estrella en Australia y la Europa continental. Su primer número 1, de hecho, lo obtuvo en Portugal, con “Rolling Stone” en 1972. Su look, enfundado en cuero, y su aire juvenil (tenía 22 años entonces) se alejaba de la teatralidad y la extravagancia británicas y tiraba por un proto-punk de aires Ramonianos y con una sexualidad frontal como la del viejo rock. Su álbum de debut, “Suzi Quatro”, de 1973, es su obra maestra.
Sparks
Podíamos haber hablado de Gary Glitter, Sweet, Alice Cooper y otras de las megaestrellas que se suelen asociar con el glam rock, pero preferimos destacar a los inigualables hermanos Mael, todavía en activo y cotizando siempre en las partes más altas del ‘molódromo’. Ron y Russell, californianos, llevan en el juego desde 1968, pero empezaron a ser ganadores cuando se desplazaron a Londres y grabaron una de las obras maestras tardías del glam, “Kimono My House” (1974), tan rico en imaginación que utilizó todas las reglas establecidas del género para desbordarlas por dentro.
5 álbumes clave para disfrutar del glam rock
T. Rex – Electric Warrior (1971)
El monolito del glam está aquí, en las once canciones con que Marc Bolan hacía trizas su pasado hippy y se reinventaba como un Dios andrógino del rock envuelto en purpurina y terciopelo. Así sonaban también sus temas, con un plus de brillo metálico y ritmo boogie, sexualidad juguetona y un futurismo utópico y hedonista, el representado por “Cosmic Dancer” y “Planet Queen”, aunque es “Bang a Gong (Get It On)” el hit que reina sobre todos los demás. Su aparente falta de pretensiones, que por momentos roza el absurdo desde un prisma muy camp, fue todo un revulsivo para el rock de la época. Conviene destacar también la visionaria producción de Tony Visconti, otra figura esencial en el movimiento.
David Bowie – The Rise Of Ziggy Stardust And The Spiders From Mars (1972)
El quinto álbum de David Bowie es también una de las cimas en la historia de la música popular y un disco casi inabarcable en su universo de referencias. Paradójicamente, era un trabajo conceptual, una ópera rock. Es decir, el formato favorito del enemigo contra el que el glam luchaba, pero despojado de su pompa y su pretenciosidad. Bowie se crea el personaje de Ziggy Stardust para reflexionar sobre la artificialidad del estrellato rock, el mesianismo, la sexualidad y los placeres mundanos, con cierta aura de drama decadentista. Y, aparte de eso, se deja disfrutar como una increíble colección de temazo tras temazo.
Roxy Music – For Your Pleasure (1973)
Frente al estilo canónico y un poco facilón y de trazo grueso que desarrollaron Sweet o Gary Glitter, hubo también un glam más intelectualizado y vanguardista, que representó Roxy Music en sus dos primeros álbumes. Este es el segundo, y el último grabado por la mejor formación que tuvieron: Bryan Ferry, Brian Eno, Phil Manzanera, Andy Mackay y Paul Thompson. Las tensiones creativas entre Ferry y Eno alumbraron lo mejor de este disco, tras el cual, este último abandonó el barco. Aquí el decadentismo va de la mano de un desasosiego asociado a cierta idea de la sofisticación y el lujo que, en lugar de llamar al escapismo y el baile, generaba un mal rollo igualmente artificioso.
David Bowie – Aladdin Sane (1973)
Bowie se merece un doblete, porque la altura a la que brillaba en aquel momento estaba muy por encima de todos los demás. Solo por la emblemática portada, con el rayo pintado en su rostro, ya merecería figurar en todas las antologías de lo mejor del glam. “Aladdin Sane” siguió la estela de “Ziggy Stardust”, repitiendo por última vez con la mejor banda de su vida, The Spiders From Mars. También marca su encuentro con EE UU, influido por sus giras allí, y por su relación con Lou Reed e Iggy Pop y su visión sórdida y decadente de la vida urbana. Otro punto culminante en la historia del rock.
New York Dolls – New York Dolls (1973)
Lou Reed lo había hecho antes, con “Transformer” (1972) e incluso, previamente, con The Velvet Underground, pero los New York Dolls captaron, entre el romanticismo y el realismo sucio, la vibración underground de las calles de Manhattan. Travestidos en su provocadora portada, tomaron el glam desde una actitud contraria a la de la facción británica: el rímel y la purpurina se aliaban con otro concepto del estrellato rock, entregado a la sordidez, los excesos y la celebración de una juventud hambrienta de cosas, la de canciones como “Trash” y “Personality Crisis”.
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