TI

¿Cuáles son las diferencias entre el rap y el trap?

¿Qué separa al trap del rap? ¿No son lo mismo? Indagamos brevemente en la historia del hip hop para daros las respuestas

Por Diego Rubio

Hubo un momento hacia mediados de los 2010 en el que parecía que todo era trap, incluso dentro de las listas de éxitos y del pop más comercial. El género se desligó del rap en un momento crucial para la historia, pero siempre fue parte de la misma cosa.

¿Qué es el rap?

La primera incógnita que hay que despejar, antes de entrar en materias importantes, es la diferencia entre rap y hip hop. O más que la diferencia: el posicionamiento en el esquema estructural de la cultura. El rap hace referencia a solo una de las partes que componen el todo del hip hop: la música. Pero la cultura del hip hop abarca también el deejaying, el graffiti o el breakdance, e incluso últimamente subramas más teóricas.

Características que definen a la música rap

Para interpretar a qué suena el rap, antes es fundamental entender que, realmente, forma parte de una derivación de la música electrónica, y que no existiría sin samples, máquinas de ritmo, tocadiscos y platos, al menos en el aspecto formal. Como tal, además, puede funcionar perfectamente sin elementos vocales, aunque por orígenes, desarrollo y familiaridad lo relacionemos siempre con la parte verbalizada, con lo que entendemos coloquialmente como “rap”: fraseos más o menos monótonos que juegan más con la rima y el ritmo que con la búsqueda de una melodía. Una idea que separa tradicionalmente al hip hop de los corpus clásicos del rock y del pop, pero que sí se asemeja a las fórmulas del house, por ejemplo, que aunque melódicas en general buscan en lo vocal un elemento rítmico más, al nivel de los drums, el beat, los bajos o las líneas de sintetizador.

Orígenes del hip hop

El hip hop comenzó a principios de los 70 como una forma de contracultura para las distintas comunidades procedentes de la diáspora afrocaribeña en el Bronx de Nueva York, y como tal sus orígenes tienen una naturaleza mestiza que conecta con el espíritu heterogéneo de la ciudad, que ya había vivido grandes revoluciones culturales por parte de las comunidades cubana, puertorriqueña y dominicana, y que cargaba con una riquísima tradición de jazz afroamericano, soul, rock, funk. En cuanto al canal comunicativo, ya hemos dicho que no podríamos imaginar el rap sin la música electrónica, pero los distintos fondos se relacionan con la adopción y desarrollo de distintas tradiciones musicales.

Por resumir: el concepto de block party, que en cierto modo viene de las fiestas que la comunidad negra organizaba en el mítico Teatro Apollo –que a su vez sirvió como uno de los grandes puntos de reunión durante los últimos estertores de la segregación racial en EEUU, además de ser un templo del soul, del funk, del rock’n’roll, del jazz, del blues, del mambo o del góspel–; la poesía performativa, que ya mantenía por entonces una relación estrecha con el jazz; y la herencia caribeña, fundamentalmente jamaicana, no solo en el concepto de soundsystem sino también a la hora de reinterpretar los clásicos géneros afroamericanos, con los métodos del dub –por ejemplo– aplicados a temas y artistas míticos de funk y soul –con James Brown a la cabeza, tan padre espiritual del hip hop como pueden serlo Tito Puente, Héctor Lavoe, Eddie Palmieri o Willie Colón–, de un modo parecido al que motivara el surgimiento del techno en Detroit con los discos de Motown.


Desarrollo del rap

Aunque el rap haya vivido una evolución diríase constante desde sus orígenes culturales en las fiestas callejeras del Bronx sí se pueden establecer unas épocas más o menos claras para tratar de entender de una forma más gráfica cómo ha ido cambiando. La llegada de las grabaciones formalizó desde finales de los 70 la cultura del rap, y la ida y vuelta con la experiencia Detroit, extensible también a Chicago, no tardó en producirse, alumbrando una primera edad mainstream, la Vieja Escuela del Hip Hop, que se nutrió de toda la explosión disco y que afianzó más sus vínculos indisociables con la música electrónica.

La Nueva Escuela llegaría en la primera mitad de los 80 con una fijación mayor por la repercusión sociocultural y por el éxito, con los primeros grandes productos de la industria, la asociación del rap con la moda urbana derivada del b-boy y la apertura paulatina a otros géneros con viabilidad comercial para el oyente blanco. Y para el final de la década el género ya enfrentaba su primera edad dorada con el viraje dado en la escena neoyorquina hacia un rap alternativo más influido por el jazz y preocupado por la relevancia política, social, cultural del mensaje, con grupos como Public Enemy, De La Soul, A Tribe Called Quest, Jungle Brothers o Erik B. & Rakim. Una ola que encontraría en el auge del rap en la Costa Este, influido por el g-funk y espoleado por una mayor agresividad y un comentario político más crítico y antisistema, por primera vez un contrapeso cultural: el impacto causado por gente como N.W.A. o toda la órbita Dr. Dre, pero especialmente por Tupac, se utilizó como excusa para alimentar una guerra cultural entre costas cuya otra cara visible fue, desde Nueva York, Notorious B.I.G.. Una de sus consecuencias fue el endurecimiento del rap allí y su traducción en la vía hardcore de Wu-Tang Clan, Mobb Deep o Nas.


Fue la evolución de la tercera vía –habitualmente conocida como la Tercera costa–, localizada en el sur de EEUU, con capital en Atlanta pero focos en muchas más ciudades del interior (Houston, Chicago, Philadelphia) e influencia vertical del Miami bass, lo que dinamitó la aparición del trap hacia finales de los 2000.

¿Qué es el género trap?

El trap es, a grandes rasgos, una forma derivada del hip hop que se desarrolla desde Atlanta durante los 2000 y que toma su nombre de las trap houses –aquí conocidas como “puntos”– a través de un disco de T.I. (“Trap Muzik”, 2003), caracterizada por patrones urgentes y cambiantes de hi-hats, un sonido digital muy cristalizado, bajos profundos y atmosféricos derivados del Miami bass y del dubstep, predominancia de sonidos de sintetizador, una mezcla saturada y, sobre todo, un enfoque más melódico que se relaciona de forma directa con el creciente uso del Auto-Tune, y que en cierto modo contrasta con las temáticas más explícitas sobre uso y abuso de drogas, tráfico, prostitución, etc.


Así que sucede con él lo mismo que con la diferenciación entre rap y hip hop. Estamos hablando más bien de partes y todos, no de diferencias reales: igual que todo el rap es hip hop pero no todo el hip hop es rap, todo el trap es rap, pero no todo el rap es trap.

El trap en el hip hop

Hay varias claves que explican la relevancia que tomó el trap dentro del rap hacia comienzos de la década pasada: un cambio generacional que veía en la alternativa al viejo inmovilismo de las dos costas su caldo de cultivo idóneo, una preocupación más melódica que se relaciona con la posibilidad de relevar a las estrellas del pop, un cambio de paradigma artístico motivado por la entrada y evolución de las redes sociales –conceptos como blog era o Soundcloud rap son importantísimos para su diferenciación subgenérica–, una democratización de los medios de producción musical asociada a los avances tecnológicos y, en cierto modo por todo lo anterior, una ruptura del sistema discográfico establecido post-crisis de la piratería.

Todo esto provoca que en el trap se lean –quizá de una forma un tanto exagerada y oportunista– los signos del cambio de los tiempos, que se utilicen ideas como el “nuevo punk” para tratar de definirlo y que se genere una visión de horizontalidad en la creación artística –los intermediarios dejan de tener sentido, se reducen las distancias entre escenas geográficas, también entre el emisor y el receptor de la música, etc.– que con el tiempo ha demostrado ser engañosa. El trap fue por un segundo la gran esperanza de una industria que no sabemos si llegó siquiera a comprenderlo, y se utilizó como arma arrojadiza para avivar el fuego de una guerra con el rap que en EEUU siempre tuvo cero sentido, más cuando muchas de las ideas sobre las que se construiría el trap más comercial hunden sus raíces en el “808s & Heartbreak” de Kanye West.

El trap fue más bien una vía alternativa –otra más, adaptada además a las necesidades de su contexto presente– para hacer hip hop, que además permitía vislumbrar un horizonte de posibilidades mucho más amplio y esperanzador que el rap –al menos en lo que respecta a la viabilidad comercial–, y que poco a poco iba perdiendo sus corsés más característicos –fundamentalmente los ritmos del boom bap, la monotonía y la importancia del mensaje–. Como decía Pusha T en “If You Know, You Know”: “A rapper turned trapper can’t morph into us / But a trapper turned rapper can morph into Puff”.


Foto: Matt Jones

Disfruta del 100% de las ventajas de SMUSIC haciéndote cliente Santander aquí