Tigres Leones

Entrevista a Tigres Leones

El grupo madrileño se sincera: “Hemos sacado un cuarto disco, tenemos nuestras obsesiones musicales como la electrónica, el rock o los samplers, y ha sido jugar con amigos como cuando jugábamos a los juegos de rol”

Por César Luquero

Entre las muchas virtudes de “Todo va bien” (Sonido Muchacho, 2023), el cuarto álbum de Tigres Leones, cabría destacar su transparencia. Al establecer el primer contacto visual con este recomendable trabajo –título, portada y contraportada– es fácil inferir el estado de ánimo que lo domina. El arte y diseño de Beatriz Lobo remiten a la tira cómica “On Fire” (2013) del dibujante estadounidense KC Green, hit del universo meme que captura el espíritu de un disco que asume lo ceniciento del panorama sin renunciar a la esperanza. “Intentamos ser optimistas y no lo conseguimos. E intentamos ser pesimistas y tampoco lo conseguimos. Hay una especie de optimismo soterrado, no tenemos edad ya ni para ser cínicos. Es un intento de mostrar que, aunque estemos ardiendo y parezca que todo es una mierda, no lo es. Estamos bien, estamos juntos los cuatro, hemos sacado un disco y todo va bien”, afirma el guitarrista y teclista Luismi Pérez, sentado en la mesa de un bar cercano a su local de ensayo en el centro de Madrid, junto a Javier Marzal (voz y guitarras), Paco Ramírez (batería) y Miguel López Breñas (bajo; también en la formación de Puzzles y Dragones).

Curioseando entre los créditos de este álbum producido por el reputado Carlos Hernández, sale al paso la segunda estrofa de “A banda” (1966), canción de Chico Buarque que también titula una de estas nuevas composiciones y que ofrece matices sobre el carácter de la obra más allá de la devoción de los miembros del grupo por la Música Popular Brasileña. “En la canción ‘Creo que empiezo a ver la luz’ la letra es mía y va sobre Javi y su hija. Él le da a ella la murga con Vinícius de Moraes. Y es Vinícius el que resume todo eso, porque es la persona más depresiva y pesimista del mundo, pero todas sus canciones son alegres. En ‘A felicidade’, lo canta: ‘La tristeza no tiene fin, la felicidad sí’”, explica Pérez.

Otra pista que encontramos en la hoja acreditativa es el amplísimo plantel de colaboradores que han acompañado a Tigres Leones en esta ocasión. Las aportaciones de Miren Iza, Marta Movidas, Caliza o Marcelo Criminal, entre otros muchos, trascienden el relumbrón onomástico para otorgar a la obra ese carácter coral, colectivo, que sintoniza con la esencia que emana de la misma. “Las colaboraciones son parte de eso. No somos nada misántropos, es ampliar un poco las amistades. Son amigos: Marcelo, la gente de Medalla, Miren, María Benítez (que es amiga de Javi y canta en las dos primeras), Elisa Caliza, Andrea Buenavista, Lucas de Estrella Fugaz… Es ampliar eso. Obviamente a nivel plástico le da un… pero es algo más, es estar con ellos”, afirma Luismi.

“Todo va bien” es más variado y dinámico que cualquiera de sus trabajos anteriores: “Mucho Spirito” (Sonido Muchacho, 2012), “La Catastrofía” (Sonido Muchacho, 2015) y “El año de la victoria” (Sonido Muchacho, 2017). Es un disco de madurez, sin duda, pero se antoja fruto de la inquietud y está lleno de vida. Por eso genera una saludable dependencia desde la primera vez que la aguja se posa en él.


Lo primero que escuchamos en el disco es a alguien que se despierta y lo que hace es poner música, pero no para sí, sino para otra persona. Todo el álbum establece un diálogo con alguien, casi siempre de forma directa.

Javi: No teníamos ninguna duda de que esa era la canción para empezar, luego en el disco se van abordando otros problemas. Teníamos una idea del disco antes de la pandemia y era hablar sobre la música. Al final más o menos lo estamos haciendo, ya sea sobre nuestra relación con la música o de la música en sí. Al llegar la pandemia, trastocamos ese tema y metimos otros elementos. A mí el rollo de tener un interlocutor cuando cantas siempre me ha interesado un montón. Es difícil no tenerlo, no concibo una canción hablando conmigo mismo.

Entiendo que, aunque estamos escuchándolo ahora, el disco lo teníais en la cabeza hace años.

Luismi: Sí, creo que dentro de todo lo malo que trae la pandemia, el hacerlo despacito me ha parecido muy guay. Es el primero que hacemos despacio, trabajando mucho más las letras e incluso las melodías, trabajándolas juntos.

Miguel: Es el primero en que se han hecho maquetas y preproducción. Y descartes.

Es distinto en cuanto al método…

Miguel: Para mí es el primero que grabo con ellos, pero por lo que hablé nunca se había hecho así…

Luismi: Sí lo hemos hecho, pero no tan trabajado…

Javi: También es por Carlos Hernández, el productor, que siempre pide hacer maquetas, le mola más. De hecho tengo las maquetas subidas a SoundCloud y si las escuchas gran parte de los arreglos están ya ahí.

Luismi: Pero Miguel, no importa cuando leas esto, en eso tiene razón. Porque antes de hacer maquetas teníamos premaquetas hechas en casa. Muchas canciones las hemos trabajado con sintetizadores y con samplers. Efectivamente, había unas premaquetas ya con arreglos e ideas y luego hemos trabajado las maquetas y después hemos grabado con Carlos. Es muy diferente el proceso, nos hemos tomado tiempo. Y cariño.

¿Qué te encontraste al llegar al grupo, Miguel? Como decías, este es el primer álbum que grabas con Tigres Leones.

Miguel: Era un poco miembro fantasma, de vez en cuando tocaba con ellos en algún directo en plan “tenemos este concierto, súbete y toca la acústica”. Siempre que podía ayudaba, son amigos desde hace años y me hacía mucha ilusión porque aparte de colega soy fan del grupo. Estoy tocando en un grupo en el que me gustan mucho las canciones y encontré un cambio, porque antes el grupo era más esquelético, más directo, más garage se puede decir. De pronto están trabajando con samplers, con algo armónicamente más sencillo, más pop, que es lo que a mí me gusta.

Sin duda. Vuestros anteriores discos eran más lineales, más del tirón, más esenciales, más Buzzcocks por decirlo de alguna manera. Aquí las canciones parecen venir de otro sitio, la cosa cambia. ¿Teníais eso ya en mente y el hecho de tener más tiempo para hacerlo os lo ha permitido?

Luismi: Yo creo que sí, que ya queríamos grabar un disco así con el álbum anterior.

Paco: Creo que en ello tiene más importancia Miguel que otras cosas… Las bases, al ser mucho más estables, han permitido todo lo demás, todos los arreglos que hemos hecho. Javi antes no es que lo hiciera mal, pero cantar y tocar el bajo es otro rollo. Y ser un trío, también. A la hora de tocar en directo ahora tenemos un bajista. Creo que ha provocado ese lenguaje diferente al que teníamos. Cuando grabamos los anteriores pensábamos eso, que en directo teníamos que ir a tope; ahora no pensamos así.

Javi: Las canciones más pausadas estaban hechas antes de la pandemia, me apetecía más componer así, estaba cansado de ese rollo Buzzcocks. En los conciertos me agobiaba un montón por tener que cantar y tocar el bajo, no me sentía bajista natural, sino que me había tocado el bajo porque Luismi es muy buen rítmica. Me siento más guitarrista, lo que más me gusta es hacer fingerpicking, tocar bossa y todo eso. Y empecé a incorporar cómo me gusta tocar la guitarra a los temas que estaba haciendo. Son muchos factores. Al final cuando llegas a un lugar es por muchas cosas, se van juntando muchas causas.

Creo que “Proserpina” es política, aunque esté envuelta en una capa de sentimentalidad. Y que en realidad habla de alguien que ha perdido el poder. ¿Es así?

Javi: Sí, justo. Lo que digo es que Proserpina no vuelve, baja a los infiernos y en realidad lo estoy celebrando. El poder es una persona mayor y masculina, un hombre hetero, la representación de alguien al que se le acaba el poder porque es viejo y porque el mundo ya va por otro lado. Me alegra que lo hayas entendido porque el otro día me dijeron que era al revés, que la que está hablando es Proserpina. Y no. Lo quería hacer más histriónico de hecho, pero no me salía la voz. Me hace gracia la idea de que Proserpina no volviese con Plutón, que se quedase donde quería, porque al final era un rapto, coño.

En “No lo digo por ti” el prisma es ecologista. E imagino que la elección de Elisa Pérez, Caliza, para colaborar en ella no fue casual.

Javi: Sí, cuando Luismi trajo la canción dije: “Vale, ya sé quién va a colaborar en esta canción”. Había hablado de ese tema con ella varias veces, y ella además colabora con Extinction Rebellion y me pareció redondo que cantase.

Luismi: Miguel la llama “La canción de Lisa Simpson”, es una canción falsamente misántropa. Merecemos todo lo que nos pase, pero esa misantropía no puede dirigirse al ser querido. Esa misantropía es mentira, nadie es misántropo realmente.

Es quizá uno de los momentos en que ese diálogo que establecéis a lo largo del álbum queda más claro.

Javi: Elisa, cuando la fuimos a cantar, dijo que no estaba del todo de acuerdo con la canción, que no creía que todo el mundo deba morir, y Luismi le respondió que él tampoco, que cada uno tiene sus seres especiales y nos podemos salvar todos al final. Es muy bonito en realidad, es lo que me parece mágico de la canción. La gente no es que se merezca… es que es un sistema el que provoca esto, no unas personas en concreto… Bueno, sí son unas personas en concreto…

Otro acierto que entiendo que es resultado de todo lo que hablamos –de la incorporación de Miguel, de que estabais cansados del piñón fijo– es que es un disco muy variado en el que pasan muchas cosas en muy poco tiempo. Y eso es algo nuevo, ese dinamismo hace que quieras volver a escucharlo cuando termina.

Luismi: Yo creo que lo intentábamos, pero lo hemos conseguido de verdad con este. Era un deseo. Nos gustaba el garage y todo eso, pero nunca me he sentido como un garagero. Después de los conciertos me iba a la cama, soy el peor garagero del mundo. Sobre esa sensación que dices, siempre recordaré la primera vez que escuché el segundo de Neutral Milk Hotel (se refiere a “In The Aeroplane Over The Sea”, álbum publicado en 1998); me pasaba esto, lo escuchaba tres veces seguidas. No estoy comparando los discos, sino las sensaciones, pero es guay encontrar discos así. Sí, hemos intentado eso.

Javi: En los anteriores muchas veces a nivel sonoro creo que nos faltaban cosas, a veces por pura falta de tiempo. Ahora pudimos trabajar más los arreglos, todo el tema de samplers que estaba comentando Luismi. En los discos anteriores coger cosas que fueran más allá de nuestros instrumentos era siempre complicado, había que haberlo preparado antes o ponerse antes.

Miguel: Este estaba tan preparado que nos sobró un día de estudio. El último día no fuimos. Siempre que he grabado un disco, en cinco o seis días, lo que te dé tiempo, vas con la lengua fuera. Disfrutamos mucho.

Luismi: En el disco anterior, que producimos con David Rodríguez, le decíamos: “Aquí podemos meter sintetizadores”. Y no se podía. En este, con años y trabajando en ello… yo tenía muchas ganas de trabajar con samplers y me pilló al comienzo escuchando a Burial como si no hubiese un mañana. Hay una canción, “Los almendros, los cerezos”, que está compuesta con un sampler, luego metemos las guitarras y quizá es la más rockera del disco. A mí eso me pareció muy excitante musicalmente, que Javi cantara sobre un sampler. Y es guay que saliéramos con todo eso ya hecho y que Carlos lo entendiese perfectamente.


“Los almendros, los cerezos” y “México 86” tienen en común que hablan de lo importantes que son las compañías.

Luismi: Sí, “Los almendros, los cerezos” va sobre la amistad, las buenas compañías. Mi amigo de Sestao que ahora está en Zamora, mi amigo Iker, pues a él le digo que quiero que venga a Madrid aunque odie Madrid, y le digo las cosas buenas que tiene Madrid. Y “México 86” va sobre ver un partido de fútbol con tu padre, que a mí el fútbol me da igual pero tengo el recuerdo de verlo. Sí, las compañías. Es que todo el disco va de eso.

Lleváis doce años con el grupo. No sé si contra todo pronóstico incluso para vosotros.

Luismi: Es que no pienso mucho en ello. Estoy sin expectativas, toco con mis amigos. Es un tópico un poco cursi, pero no es una cosa ni otra. Entiendo la música como Javi y con él me entendí muy bien y cada vez me entiendo mejor. Y encima han venido nuevos amigos como Miguel y Paco, o Rosa y Ana y Pablo en su momento. Componiendo soy diferente a Javi, creo que él está todo el día o tiene tendencia a eso, yo solo compongo cuando vamos a grabar. Solo compongo para trabajar con Miguel; mi necesidad no es componer canciones, sino componer para que Miguel toque el bajo y Paco la batería. Es la suerte que tenemos, hemos sacado un cuarto disco, tenemos nuestras obsesiones musicales como la electrónica, el rock o los samplers, y ha sido jugar con mis amigos como cuando jugaba a los juegos de rol. Ahora juego con ellos a hacer canciones con guitarras, teclados, batería…

Javi: Nunca hemos sabido qué iba a pasar con el siguiente disco. Con este disco yo estuve en ERTE por la pandemia y me generó mucho impacto, porque dejé de hacer lo que decía Luismi. Ahora me interesa otra música. Aunque sigo escuchando pop, escucho mucho ambient y electrónica. Me pasó que dejé de hacer lo que decía Luismi, antes todas las noches dedicaba un rato a ponerme con la guitarra a sacar algo, y dejé de hacerlo. Entré en ERTE, me dediqué al trabajo, me rayé mucho porque tenía una niña pequeña y no sabía qué iba a pasar y me distancié mucho de mí a nivel compositivo. No sabía si este disco iba a salir, y estas cosas te hacen ver tus expectativas. Mi vida ya no es estar en Malasaña o Lavapiés todo el día, es otra cosa. Sacar un disco con estos otra vez y poder quedar los jueves para ensayar es guay, como cosa que puedas hacer de forma habitual sin que nadie esté sufriendo por ello.


Entrevista por César Luquero || Foto: Alfredo Arias

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