Megan

Megan Thee Stallion: camino a la plena recuperación

Tras cerrar el caso Tory Lanez y romper amigablemente con su anterior sello, la polémica rapera pasa página e inaugura una nueva etapa con “Cobra”

Por Álvaro García Montoliu

El pasado junio Megan Thee Stallion aprovechó los altavoces que le proveen las redes sociales para anunciar en su ya habitual dicción endiabladamente rápida que, “ahora mismo”, no iba a poder lanzar música. Sí podía, por ejemplo, acabar lanzando “una pequeña rutina de gimnasio”. Y es que, al parecer, la rapera llevaba un tiempo liberando endorfinas entre barras y pesas, expulsando todos los demonios que se le habían acumulado en el interior. Ha sido tal el culto a esculpir su cuerpo que en los últimos tiempos hasta ha aprendido a hacer pull-ups.

Contamos todo esto porque hasta hace no demasiado la sola idea de que Megan Thee Stallion volviese a lanzar música parecía más propio de una película de ciencia ficción. Esas declaraciones, de hecho, llegaban poco después de que la rapera dijese a InStyle Magazine que “los fans pueden esperar nueva música cuando esté en un mejor lugar”. Cuando hablamos de Megan, por supuesto, lo hacemos siendo conscientes de que hay un enorme elefante en la habitación con nombre y apellidos. Y es que en julio de 2020 se inició un reprochable incidente que no ha podido ser cerrado del todo hasta el pasado mes de octubre. Mientras volvía de una fiesta de casa de Kylie Jenner junto con el cantante Tory Lanez y otra persona, la rapera sufrió heridas de bala y rápidamente señaló a Tory Lanez como el culpable del suceso.

Todo este proceso legal y emocional la sumió en una verdadera depresión. “No me sentía con fuerzas para hacer música. Estaba en un lugar muy bajo, tanto que ni siquiera sabía de lo que quería rapear. Había momentos en los que estaba en el backstage o en mi hotel, llorando a mares”. Desde entonces, Megan se ha centrado en “sanarse” ya que, según ella, “la industria musical y del entretenimiento puede triturarte, así que es importante tomarse tiempo libre y evitar quemarte. La vida es todo cuestión de equilibrio”.

En agosto, tras un extenuante periplo judicial, un juzgado de Los Ángeles declaró al también rapero Tory Lanez culpable de disparar en el pie de Megan el pasado julio de 2020 y le cargó tres delitos: disparo de un arma de fuego, agresión con la misma y posesión estando cargada y sin registro a su nombre. ¿La sentencia? 10 años de prisión.

Desde entonces, y lentamente, Megan ha sido capaz de levantar la cabeza, de encontrar ganas de seguir dedicándose a la música, de hallar nuevas temáticas sobre las que rapear. En septiembre, por ejemplo, lanzó junto con Carbi B “Bongos”, que poco después presentaron en los MTV VMAs en una actuación sencillamente bombástica. Luego se anunciaron dos noticias inesperadas pero que pusieron patas arriba sus legiones de fans. Por un lado, Megan formaría parte del elenco de la última temporada de la serie de animación de Netflix “Big Mouth” y también aportaría “Out Alpha The Alpha”, una canción original al musical de la productora cinematográfica de moda A24, “Dicks: The Musical”.


Así que Megan Thee Stallion por fin podía tener una suerte de cierre con todo el asunto del disparo, pero lo que verdaderamente le ha permitido cerrar página es que el mes pasado por fin pudo resolver la batalla legal de tres años con su sello, 1501 Certified Entertainment. Según se anunció, las dos partes llegaron mutuamente a “un acuerdo confidencial para resolver sus diferencias legales y romper lazos amigablemente”.

Y así llegamos a este noviembre que parece el comienzo de grandes cosas para Megan Thee Stallion. “Cobra” es la primera canción que ha lanzado desde que rompiera lazos con 1501 Certified Entertainment. Viene acompañada de un vídeo en el que la rapera sale arrastrándose de la boca de una serpiente y ha sido lanzado por su nueva plataforma de música y entretenimiento, Hot Girl Productions. “Las cobras ejemplifican el coraje y la independencia. Van con la cabeza bien alta y se muestran fieras ante los desafíos, enseñando a una a recurrir a su fuerza interior y a una misma para conquistar sus miedos. Emular a la cobra ayuda a una a sentirse más confiada con la persona que tienes dentro”.


Megan, que de tonta no tiene un pelo, ha escogido una criatura que es conocida en el reino animal por ser un depredador alfa, capaz de comerse a otras serpientes y otros animales que duplican su tamaño. Es algo así como el símbolo perfecto para iniciar una nueva etapa en la que, mientras Megan tira para adelante con la espalda erguida, consigue imponer un respeto que impedirá que nadie le tosa a partir de ahora. A la vez, también, este “Cobra” vuelve a poner encima de la mesa la muy necesitada conversación sobre la salud mental con unas letras que hablan sobre cómo gestiona su ansiedad, la infidelidad y lo mucho que echa de menos a sus padres fallecidos.


Escrito por Álvaro García Montoliu

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