Melendi

Las 10 mejores canciones de Melendi

El asturiano prepara ya su nuevo álbum, y aprovechamos para repasar sus diez mejores canciones

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Después de embarcarse en la gira “20 años sin noticias”, que le llevó a recorrer toda España y Latinoamérica durante dos largos años celebrando el veinte aniversario de su exitoso primer disco, “Sin noticias de Holanda” (2003), y de su carrera musical, Melendi se reencuentra con sus orígenes en un nuevo trabajo, el primero con material original desde “Likes y cicatrices” en 2021. “Pop Rock”, previsto para el 24 de marzo, parece devolver al artista asturiano a la senda directa, fresca y más electrificada de días pretéritos, y alejarle esta vez de esa madurez de baladista a la que llevamos asistiendo desde la publicación en 2016 de “Quítate las gafas”. En previsión, buceamos en su catálogo para seleccionar sus diez mejores canciones.


10. “Lágrimas desordenadas”

Después de abandonar por completo la rumba flamenca que le hizo famoso en “Volvamos a empezar” (2010), su primer trabajo en Warner Music, “Lágrimas desordenadas” (2012) vio a Melendi convertirse en un artista maduro y transversal que había conseguido colarse en el stablishment de la radiofórmula española “sin cantar ni afinar” –desde aquel año iba a ser uno de los coaches del talent show musical La Voz junto a Malú, Rosario y David Bisbal–, y básicamente regurgitando influencias para dar forma, eso sí, a una lírica personal. En el tema homónimo, además de confirmar ese giro rockero sobre una instrumental de banda que perfectamente podrían haber firmado los Fitipaldis de Fito o que recuerda también a los momentos más propulsivos de Estopa, el renovado cantautor incorporaba también la influencia vocal de Enrique Bunbury.


9. “Barbie de extrarradio” / “Tu jardín con enanitos”

Melendi, en pelotas, daba la bienvenida a la gran ciudad en la portada de “Volvamos a empezar”, un disco que se despedía de la rumba para abrazar un sonido más adulto y más conciliador que ensanchaba su espectro demográfico. Su primer sencillo, dedicado a una “Barbie de extrarradio” que tiene mucho de la sirena del “Soldadito marinero” de Fito y coronado por una arrancada muy Robe, se transformó en declaración sincera de amor en “Tu jardín con enanitos”, a su vez primer sencillo de “Lágrimas desordenadas”. Funcionando casi como una continuación conceptual, haciéndole guiños estructurales y melódicos, pero cambiando el rencor rock por algo más parecido al AOR, mostraba a un Melendi nuevamente enamorado que acababa de dar la bienvenida a Marco, su segundo hijo, con Dama Abad. Coro góspel, ramalazos vocales que recordaban a Sergio Dalma, Serrat… Y una pregunta que quedará para siempre: ¿Escuchó Melendi el primer disco de Izal? Rayden, por cierto, tomó nota del estilo de Melendi a partir de entonces.


8. “Un violinista en tu tejado”

Después de la liada del avión –un incidente en 2007 en el que el cantante asturiano, borracho como una cuba, montó un escándalo en pleno vuelo obligando al piloto a dar la vuelta, y teniendo que cancelar por esto sobre la bocina un concierto en México que tuvo que venir Huecco a salvar–, Melendi cambió de management, se cortó las rastas, bajó su ritmo de excesos y se decidió a reforzar todas esas cosas que le convertían en un cantante para todos los públicos, abandonando una pose fumeta que le alejaba de ser, precisamente, el yerno perfecto. “Un violinista en tu tejado”, primer sencillo de “Curiosa la cara de tu padre” (2008), sirvió a la perfección a este propósito.


7. “Kisiera yo saber”

La vorágine de fama que acompañó a los dos primeros discos de Melendi le llevó a una espiral ciertamente autodestructiva, pero además despertó un montón de rumores malintencionados en torno a la vida privada del cantante asturiano. En poco, su presencia se había vuelto ubicua en el imaginario televisivo, e incluso una canción, “El Nano”, vinculaba su ascenso al éxito del piloto –también asturiano– de F1 Fernando Alonso, cuya etapa con Renault, con dos campeonatos del mundo, condujo a una verdadera fiebre automovilística nacional. Esto provocó que su tercer trabajo, “Mientras no cueste más trabajo” (2007), se sintiera más formulario de la cuenta. Pero también dejó esta canción como recuerdo de que en la lírica despreocupada y en la rumba es donde mejor se mueve el cantante asturiano.


6. “Caminando por la vida”

Gracias a esta sencilla rumba pop “de colores” con aires marihuaneros y buen rollo fumeta en la que se cuelan jaleos flamencos y sutiles detalles psicodélicos, Melendi pasó de ser un exitoso contendiente a ese nuevo pop rock macarra representado por Estopa al éxito de radiofórmula. Fue un caso curioso: el tipo seguía hablando de canutos, tiraba del rock español para muchas instrumentales –Marea, Extremoduro, Fito…–, cantaba a lo David Muñoz… Pero ya empezaba a demostrar que su conexión con el público iba a trascender cualquier otra cualidad.


5. “Sé lo que hicisteis”

En cierto sentido la foto de una época, principios de los 2000, cruzando referencias cinematográficas que entonces emparentaban a Melendi con artistas tan dispares como SFDK o Amaral con alusiones geopolíticas globales –el atentado contra las Torres Gemelas o la controvertida derrota de España ante Corea en el Mundial de Fútbol de 2002–, “Sé lo que hicisteis” quizá fuera en sus orígenes un sencillo más bien discreto del superventas que fue el primer disco de Melendi, “Sin noticias de Holanda” (2003), pero con el tiempo se convirtió en una de sus canciones insignia, síntesis de su amor por el pop rock directo y melódico, el flamenkito y la rumba de Estopa.


4. “Calle La Pantomima”

Quizá la canción más seria de Melendi, con localización y tema social, influencias moriscas y una evidente inspiración en Manolo García y sus El Último de la Fila y en Robe y sus Extremoduro. Su narrativa más vívida no es que haya terminado siendo una excepción a lo largo de su dilatada trayectoria, pero sí cuesta volver a encontrarla con tanto detalle.


3. “Con solo una sonrisa”

Contenida en el segundo trabajo de Melendi, “Que el cielo espere sentao”, “Con solo una sonrisa” puede entenderse en retrospectiva como una pequeña insinuación del futuro más seriote y baladero que viviría el asturiano. En su momento, además, sirvió como una declaración de intenciones: si en “Sin noticias de Holanda” el hilo conductor raramente se desviaba del gamberrismo, la rumba rock y la poesía popular que tanto le funcionaban entonces a Estopa y Extremoduro, enfrentados con ese punto de pop flamenco, en su segundo disco Melendi iba a dejar claro que su brújula artística también se regía por el croonerismo castigado de Joaquín Sabina.


2. “Con la luna llena”

“Sin noticias de Holanda” (2003), el primer disco de Melendi, fue una sorpresa en todos los aspectos, y prácticamente de la noche a la mañana convirtió al cantautor asturiano en uno de los debutantes más precoces del panorama musical de principios de siglo. Contra muchos pronósticos, alcanzó la certificación doble platino en nuestro país ese mismo año, se reeditó con remixes y nuevas canciones en una edición expandida y se radió ampliamente. Pero su impacto iba a multiplicarse tras la elección de “Con la luna llena” como la canción oficial de la Vuelta Ciclista a España de 2004, en un momento en el que la canción oficial de la Vuelta Ciclista a España importaba –fueron hits “El cielo no entiende” de OBK en el 2000, “Corazón congelado” de Pastora Soler en 2001 y “Que el ritmo no pare” de Patricia Monterola en 2002–: armonizada junto a una voz flamenca femenina, algo que se iba a convertir en seña de identidad de Melendi desde entonces, es también una prueba temprana de su interés por el rock suave y campechano de Manolo García, y tiene una de las mejores letras que el asturiano jamás haya escrito.


1. “Hablando en plata”

“Hablando en plata”, gran joya directa del primer disco de Melendi, podría considerarse la canción más explicativa de lo que es el cantautor asturiano, y ya no solo porque su narrativa adopte la forma de un relato personal, cercano y confesional que rechaza el drama y se entrega por completo a la alegría: ya estaban ahí las guitarras del rock español, la rumba de Estopa, pero sobre todo su enorme tino melódico y su gran intuición para los pre estribillos. Muy representativa, también, de toda una época –“CDs pirata, chinos con rosas”–, su sencillez de barrio hubiera encajado perfectamente como la intro de una serie como “Aída” si no hubiera sido porque el tono reivindicativo y feminista de Bebe quizá representaba mejor la lucha obrera de la carismática limpiadora interpretada por Carmen Machi, y salida de uno de los grandes fenómenos televisivos de España en los 90, “7 vidas”, respuesta nacional al éxito de “Friends”. El asturiano, con los años, se puso más serio y maduró, pero no hay ni una sola canción en toda su discografía que se identifique tanto con la sonrisa inocente que el cantautor luce en la portada de “Sin noticias de Holanda”.


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