The Killers

Las 10 mejores canciones de The Killers

“Rebel Diamonds”, un disco de grandes éxitos del grupo, se publicará el 8 de diciembre

Por Nacho Ruiz

Discurría 2001 cuando un muchacho llamado Brandon Flowers fue despedido fulminantemente de Blush Responde, trío de pop electrónico que operaba desde Utah. El joven Flowers, que en aquel momento apenas tenía 20 años, no se dejó impresionar: sabía que lo suyo eran la música y los escenarios. Poco después, inspirado por un concierto de Oasis al que había asistido emocionado, respondió a un anuncio que había puesto a su vez en un periódico de Las Vegas un joven guitarrista de 25 años que respondía al nombre de Dave Keuning. Ambos conectaron de inmediato y empezaron a escribir canciones juntos. The Killers había iniciado un camino que, aunque no lo sabían todavía, sería imparable.

Junto al batería Matt Norcross y el bajista Dell Neal, el ahora cuarteto comenzó a grabar sus primeras demos. Una de ellas fue “Mr. Brightside”, literalmente la primera composición conjunta de Flowers y Keuning. Habitualmente, los grupos se avergüenzan de su primer tema. Ellos tenían un clásico entre manos. La música que practicaban The Killers (nombre inspirado en la canción “Crystal”, de New Order) no era precisamente lo que triunfaba en Las Vegas en aquella época, pero ir a contracorriente les permitió distinguirse de los demás. Su sonido era elegante, estiloso y basado en un pop-rock indie de espíritu contemporáneo. Con la formación ya establecida –Ronnie Vanucci Jr y Mark Stoermer eran los nuevos fichajes– empezaron a tocar en directo.

En 2003, mientras preparaban el repertorio de lo que sería su ópera prima, llamaron la atención de un pequeño sello independiente británico, que publicó “Mr. Brightside”. No habría ya vuelta atrás: poco después ya estaban en una multinacional. Finalmente, “Hot Fuss”, primer trabajo de los estadounidenses, vio la luz en 2004. Fue un éxito inmediato con una mezcla chispeante de estribillos melódicos, guitarras afiladas y sintetizadores que le daban un toque de baile al conjunto. Tras la larga gira de presentación del debut, el cuarteto se metió en la grabación de su segundo disco, que se editaría en octubre de 2006 con el título de “Sam’s Town”. El elepé presentaba un sonido un poco más rockero (U2, Bruce Springsteen) que su nuevaolero predecesor.

Tras su momento rock, los de Las Vegas volvieron a la pista de baile en su tercer trabajo, “Day & Age” (2008). Fue de alguna manera el final de la primera etapa de la formación. Una serie de trabajos en solitario mantuvieron a la banda en un limbo, roto en 2012 por “Battle Born”. Su siguiente aventura tardaría cinco años en llegar, “Wonderful Wonderful” (2017) conviviendo con un periodo de altibajos que incluyó cambios en la formación. “Imploding The Mirage” se publicó en 2020, sin la presencia de Keuning en él. La séptima entrega de The Killers llegó en 2021 con el nombre de “Pressure Machine”.


Aunque había planes para un octavo álbum, de momento lo que se viene es “Rebel Diamonds”, un disco de grandes éxitos que se publicará el 8 de diciembre, y que incluye sus dos singles más recientes así como una canción inédita titulada “Spirit”. La excusa perfecta para revisar, en orden cronológico, sus 10 mejores canciones.

Mr. Brightside (2004)

La primera canción que escribieron The Killers y, para muchos de sus fans, la mejor que han hecho. Su ritmo de batería frenético y su estribillo adhesivo fue una combinación perfecta para darles a conocer y llegar al estrellato. Uno de esos (raros) singles que funcionan en radios, televisión y discotecas de todo el planeta. Todavía se pincha hoy para gozo del público. Es otro must de sus directos.


Somebody Told Me (2004)

En muchos aspectos, el tema que simboliza y resume lo que es la banda de Las Vegas. Las guitarras afiladas conviven con sintetizadores chisporroteantes y una sección rítmica que es una apisonadora. Imposible no escuchar ESE ESTRIBILLO y permanecer impasible. Una vez más, ahora todos juntos: “Well somebody told me you had a boyfriend/ Who looked like a girlfriend/ That I had in February of last year/ It's not confidential, I've got potential”.


All These Things That I’ve Done (2004)

Su inicio casi gospel anticipaba movimientos futuros en The Killers. Aquí todavía eran apenas detalles que iban mostrando una personalidad más allá de la velocidad y las melodías adhesivas. Incluida en su disco de debut, la canción fue otro de los éxitos fundamentales de aquel disco. Lo mejor era la coda, con ese “I’ve got soul/But I’m not a soldier” que se repetía hasta el infinito.


When We Were Young (2006)

Primer giro de guion en la carrera de los Killers. De repente, parecían un remedo de Bruce Springsteen en el siglo XXI. Incluso la voz de Brandon Flowers sonaba diferente. Como si estuvieran tratando de domar a un caballo salvaje, las guitarras y sintetizadores pugnan por recibir la atención del oyente. Dame épica y llámame tonto.


Sam’s Town (2006)

La canción titular del segundo disco de Flowers y sus muchachos. Como su Las Vegas natal, podían vestirse de lo que quisieran. Aquí decidieron ser ROCK, con mayúsculas y todas las letras. Nunca más exagerados en el primer corte del elepé, donde dan rienda suelta a su visión grandilocuente y totémica de la música. ¡Vientos! ¡Cuerdas! ¡Cambios de ritmo! ¡Interludios!


Human (2008)

“Are we human/Or are we dancer?”. La letra más críptica y con mayor dificultad sintáctica de su trayectoria también les simboliza y define. Entre lo humano y lo hedonista, la canción es verdaderamente irresistible. El paréntesis de rock americano se había terminado y aquí se dejaban llevar por los ritmos de club y una melodía melancólica que hubieran firmado sus amados New Order.


Runaways (2012)

Los mejores tiempos de la banda ya habían pasado. Aun así, en sus discos seguían encontrando la inspiración puntual para facturar hits contundentes. El primer adelanto de “Battle Born” reunía los puntos cardinales que esperas encontrar en un éxito de The Killers. Infalible.


Have All The Songs Been Written? (2017)

Brandon Flowers se preguntaba si todas las canciones estaban ya escritas. Seguramente, las mejores de su vida ya estén publicadas, pero ese tono confesional le sentaba especialmente bien en una suerte de carta de amor a la música. Sonaba especialmente sincero y demostraba que también era capaz de facturar baladas de alto octanaje emocional.


My God (2021)

Si te rodeas, hazlo de los mejores. Aquí, The Killers contaban con Weyes Blood y Lucius para ayudar a elevar un medio tiempo de pop electrónico que, aunque no aportaba nuevas aristas a los parámetros creativos de la formación, sí sonaba particularmente interesante, con un punto de riesgo que, a estas alturas de su carrera, les sienta bien.


Runaway Horses (2021)

La reacción postpandemia de Flowers fue refugiarse en su casa de Utah y reunir la colección de canciones más introspectiva de su vida. El último giro de guion de un grupo que ya hace tiempo adquirió la categoría de clásico y que para el directo cuenta con un arsenal de éxitos a prueba de bombas. Aquí, junto a Phoebe Bridgers, muestra un lado casi folk-rock inédito.



Escrito por Nacho Ruiz || Foto: Todd Weaver

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