20 años de “B’Day”, el segundo disco de Beyoncé
Beyoncé reedita “B’Day” veinte años después de publicarlo, otra vez el día de su cumpleaños. La nueva versión remasteriza el disco, rescata caras B y descartes, restaura los vídeos en 4K y añade dos canciones en español con Selena y Maluma. Repasamos qué supuso aquel segundo álbum, grabado en dos semanas y con el que empezó a decidir su propio sonido
| Por Marta España
Beyoncé publicó “B’Day”, su segundo álbum en solitario, el 4 de septiembre de 2006, el día de su 25 cumpleaños. Venía de Destiny’s Child, el trío de Houston que había dominado el R&B de finales de los noventa, y de “Dangerously in Love” (2003), un debut de R&B con sabor a soul de los setenta, dancehall y disco: “Crazy in Love” se levantaba sobre un sample de metales de The Chi-Lites, a “Baby Boy” se sumaba el dancehall de Sean Paul. Aquel disco le dio cinco Grammy en una sola noche. Para grabar “B’Day” reservó tres salas en el antiguo Sony Studios de Nueva York y grabó en unas dos semanas con los productores que mejor conocía: Rich Harrison (autor del sonido de “Crazy in Love”), Swizz Beatz, The Neptunes, Rodney “Darkchild” Jerkins y el dúo noruego Stargate, con Sean Garrett y Ne-Yo entre los compositores y su hermana Solange firmando “Upgrade U”. Beyoncé coprodujo y coescribió todo. Veinte años después, otra vez en su cumpleaños, lo reedita remasterizado.
Funk, go-go y rap de Nueva York
“B’Day” es un disco que junta el R&B con el funk de los setenta, el go-go de Washington y la crudeza rítmica del rap neoyorquino de la época. Suena a banda orgánica, con metales, bajo, palmas y baterías grabadas por músicos de verdad. Todo eso se percibe desde el principio el LP: “Déjà Vu”, producida por Jerkins, abre con una sección de viento y una línea de bajo de funk sobre la que Jay-Z coloca un verso, mientras que “Freakum Dress” repite la receta go-go de “Crazy in Love” con más velocidad.
En 2006, el hip hop era el género dominante y el R&B comercial reducía la melodía para acercarse al fraseo del rap, pero “B’Day” tomó de aquel la percusión seca y los hi-hats marcados conservando puentes, armonías vocales y músicos tocando. Esa combinación se oye, por ejemplo, en “Ring the Alarm”, donde usa sirenas y bocinas como percusión y Beyoncé canta casi a gritos el papel de una mujer que teme perderlo todo; pero también en “Suga Mama”, que invierte el tópico y la coloca a ella pagando las facturas de su chico.
Qué contiene la edición del 20º aniversario
Sobre las canciones originales y las que ya añadió la reedición de 2007 (entre ellas “Beautiful Liar” con Shakira y “Listen”), la nueva edición suma material que nunca formó parte del disco. Hay tres caras B de la época que se quedaron fuera en 2006: “Creole”, construida sobre el ritmo bounce de Nueva Orleans; “Back Up”; y “Lost Yo Mind”. Se recupera “My First Time”, grabada con The Neptunes para el debut y descartada en 2003, y aparece por primera vez “Can I Watch You”, coproducida con Pharrell Williams. “Morning Dew (Donk)” no pertenece a esta época: procede de las sesiones del álbum homónimo de 2013, pero se ha regrabado y salió el 4 de julio como adelanto. Los vídeos, rodados en película de 35 mm, se han recoloreado y finalizado en 4K, y las ediciones físicas añaden fotografías inéditas tomadas en Nueva Orleans tras el huracán Katrina.
Selena y Maluma: cómo se hicieron las dos canciones en español
“Irreemplazable (Como La Flor)” combina la versión en español de “Irreplaceable” con la voz de Selena tomada de “Como La Flor”, el tema que le escribió A.B. Quintanilla, hermano de la cantante. Por su parte, “Cuerpo (Tumbao)”, con Maluma, parte de “Get Me Bodied”, pero reescrita con producción urbana latina a cargo de Edgar Barrera, el compositor y productor mexicano-estadounidense que está detrás de buena parte del pop latino reciente, y samplea “La Negra Tiene Tumbao” de Celia Cruz. La canción, de 2001, fue uno de los últimos grandes éxitos de la cantante cubana y ya mezclaba salsa con rap y ritmos de hip-hop, un cruce parecido al que Beyoncé intentaba en 2006 desde el lado del R&B. Cruz reivindicó toda su vida su identidad afrocubana frente al racismo y a un canon de belleza que la excluía, y esa es la figura que Beyoncé homenajea al elegirla.
Además, la cadena que forman Cruz, Beyoncé y Maluma une tres tradiciones de la música negra y latina de tres generaciones distintas, y es que Beyoncé lleva años acercándose al público hispanohablante. A este lugar pertenecen el EP “Irreemplazable” y “Beautiful Liar” con Shakira en 2007, “Amor Gitano” con Alejandro Fernández, o el remix de “Mi Gente” con J Balvin en 2017. Desde entonces la música urbana latina se ha convertido en uno de los repertorios más escuchados del mundo, y cantar en español o fichar a un artista de reggaetón es hoy una práctica habitual entre las estrellas anglosajonas.
Qué dejó “B’Day” en los discos que vinieron después
“B’Day” se entiende mejor mirando lo que Beyoncé hizo a continuación. “4” (2011) recuperó la banda en directo y los metales de “Déjà Vu” y los llevó a un R&B más cercano a los ochenta, con “Love on Top” y “Countdown” como ejemplos. El álbum homónimo de 2013, publicado por sorpresa con un vídeo por canción, hizo a lo grande lo que “B’Day” había ensayado en 2006 con sus cortometrajes. “Renaissance” (2022) volvió al tempo alto y a la pista de baile, ahora desde el house y el disco, y “Cowboy Carter” (2024) se fue al country. En ese recorrido, “B’Day” es el primer disco en el que las decisiones de producción, escritura e imagen son suyas, y por eso la reedición enseña de dónde salen las herramientas que ha usado desde entonces como la auténtica jefa del pop.
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