Ca7riel & Paco Amoroso regresan con “Free Spirits”
El prolífico dúo argentino lanza un disco tras amagar con una retirada momentánea
| Por Marta España
“Free Spirits”, el nuevo disco de Ca7riel & Paco Amoroso, es el resultado de su amago de parar en seco. A finales de 2025, cuando todo el mundo esperaba que tocaran techo con un trabajo titulado “Top of the Hills”, el dúo cortó por lo sano. Lanzaron un comunicado que nadie vio venir: se cancelaba todo, incluido el disco. ¿Los motivos? El desgaste de estar siempre expuestos, las prisas de la industria y una necesidad física de frenar. Siguieron semanas de un silencio absoluto que solo se rompió en los Grammy. Allí aparecieron de blanco, más contenidos y con un aire enigmático que avisaba de que el dúo había mutado.
De ese parón en seco nace “Free Spirits”, un disco que agarra la crisis y la convierte en un parque de atracciones conceptual. El álbum se vende como el diario de a bordo de su estancia en el Free Spirits Wellness Center, una clínica de retiro espiritual ficticia donde el mismísimo Sting hace de gurú de autoayuda. Pero la cosa no se queda en la música: han montado todo un universo con cortometrajes y piezas visuales donde cada canción es un paso más en una rehabilitación tan absurda como brillantemente diseñada.
En lugar de madurar a la fuerza, el dúo ha decidido llevar su identidad al límite. El disco es una sátira afilada a todo lo que nos rodea hoy: la cultura del bienestar de manual, los discursos de superación personal de Instagram y esa obsesión casi enfermiza por optimizar el cuerpo y la mente. Entre bromas sobre terapia y rituales exagerados, asoma una verdad que escuece: el agotamiento real que produce el éxito masivo.
Musicalmente, “Free Spirits” es un ejercicio de maximalismo y sampledelia que desafía la accesibilidad del pop convencional. El dúo despliega un collage sonoro que arranca con un mantra procesado por autotune sobre arreglos de cuerda estilo Bollywood, estableciendo una atmósfera de psicodelia global. La paleta técnica se expande hacia terrenos imprevistos: desde la inclusión de música folclórica europea o funk carioca hasta momentos que rinden homenaje al pop de los ochenta con el solo de saxo en “Ha Ha” o el cha-cha-chá cubano que emerge tras el beat de “No Me Sirve Más”.
Las colaboraciones son los pilares de este puzle absurdo. Jack Black aporta un caos tierno en “Goo Goo Ga Ga”, donde su voz se disuelve en una base de bossa nova y baby talk que funciona como una meditación sobre el miedo al envejecimiento. Por su parte, Anderson .Paak inyecta un R&B lascivo en la irreverente “Ay Ay Ay” (una pieza de bachata con coros de soul), mientras que Fred again.. empuja el cierre de la narrativa hacia un trance hipnótico en “Lo Quiero Ya”. El clímax de esta ambición técnica llega con Sting en “Hasta Jesús Tuvo Un Mal Día”, un número de rock excéntrico.
En la lírica, mantienen su acidez pero añaden peso. En cortes como “No me sirve más” hablan del deseo de escalar constantemente (“Tengo un millón y quiero dos”) mientras que en “Muero”, las percusiones animadas dan paso a una letra que describe un ataque de pánico en la pista de baile. Así, el álbum es una sátira que se ríe de la obligación de sanar mientras, irónicamente, se convierte en la herramienta real con la que el dúo ha logrado reinventarse. Un disco que se burla de la obligación de parar... mientras demuestra que, precisamente por haber parado, han firmado un buen trabajo.
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