DAVID BISBAL

Las 10 mejores canciones de David Bisbal

El cantante andaluz acaba de publicar “Eternos”, su décimo disco de estudio

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David Bisbal acaba de publicar “Eternos”, su décimo disco de estudio, en el que versiona diez clásicos de Nino Bravo, Camilo Sesto, Juan Gabriel, Raphael o Serrat, grabados con orquesta en los Henson Studios de Los Ángeles. Buen momento para mirar hacia atrás. Desde que salió de la primera edición de Operación Triunfo en 2002, el almeriense ha pasado por el pop flamenco de sus primeros discos, la balada de gran orquesta, el pop-rock de estadio y el pop urbano de la era del streaming, casi siempre con la misma voz reconocible: un tenor con rasgado, melismas largos y una tendencia a terminar cada estribillo un tono por encima de donde cualquiera lo dejaría. Este top no ordena por reproducciones ni por ventas, sino por lo que cada canción aporta a esa historia.

10. Si tú la quieres (2020, con Aitana)

Dúo con Aitana incluido en “En tus planes” que une a dos generaciones de Operación Triunfo, la de 2001 y la de 2017, mediante los dos artistas que más han trascendido de cada generación. Es una balada de piano y cuerdas en la que las dos voces se reparten los consejos a un tercero: si de verdad la quiere, que no la deje escapar. Aitana canta en un registro más contenido y Bisbal responde con su timbre más abierto. Es también la canción que mejor explica su papel actual: el de un cantante de 2002 que sigue siendo referencia para los triunfitos que llegaron después.


9. A partir de hoy (2018, con Sebastián Yatra)

Primer adelanto de “En tus planes”, el disco con el que Bisbal entró en el pop urbano latino. La canción, a dúo con el colombiano Sebastián Yatra, combina guitarra acústica con un ritmo de reggaetón suave y un estribillo compartido sobre volver a empezar después de una ruptura. Bisbal adapta su voz al formato: menos melismas, frases más cortas, más cerca del fraseo de Yatra y de la música urbana latina. Fue su entrada en las listas de streaming de toda Latinoamérica.


8. Lloraré las penas (2002)

Tercer single de “Corazón latino” y la canción más cercana a la rumba de todo su repertorio. Guitarra española, palmas, percusión latina y un ritmo rápido que Bisbal canta con el rasgado más marcado de su primer disco: un sonido rumbero que marcó los primeros pasos de su trayectoria. La letra promete llorar las penas de una ruptura bailando, y el arreglo hace exactamente eso: convierte un desamor en fiesta. Es la canción que mejor conecta su pop con la tradición de la rumba y el flamenco ligero que se escuchaba en Almería y en el sur cuando él empezaba a cantar en orquestas de verbena.


7. Quién me iba a decir (2006)

Primer single de “Premonición”, el disco que cerró su etapa con Kike Santander, también autor de esta canción. Es un medio tiempo con guitarras eléctricas y un estribillo amplio en el que el protagonista reconoce, demasiado tarde, lo que ha perdido al dejar escapar a alguien. Musicalmente es el momento en que Bisbal se aleja del pop flamenco de los dos primeros discos y se acerca a la balada pop-rock, con menos palmas y más distorsión. El vídeo, rodado en blanco y negro, acompañó ese cambio de imagen hacia algo más adulto.


6. Mi princesa (2009)

Segundo single de “Sin mirar atrás”, compuesto por el propio Bisbal con el cubano Amaury Gutiérrez en Miami. Es una balada de guitarra acústica y piano, sin artificios de producción. Frente al despliegue vocal de sus baladas anteriores, aquí canta más contenido, casi en voz baja en las estrofas, y reserva la potencia para el último estribillo. Se convirtió en canción de bodas y de dedicatorias, y en una de las pocas de su repertorio que firma como autor principal.


5. Diez mil maneras (2014)

Primer adelanto de “Tú y yo”, producido por Sebastian Krys (colaborador habitual de Juanes y Carlos Vives). Es el Bisbal más cercano al pop-rock de estadio: batería grande, guitarras eléctricas en el estribillo y una melodía que crece por acumulación hasta el final. La letra enumera formas de decirle a alguien que se le necesita, y el arreglo las acompaña subiendo la intensidad en cada vuelta. Marca su paso de la balada latina al pop internacional de mediados de la década pasada.


4. Dígale (2002)

La balada del primer disco, también de Kike Santander, es la que mejor explica por qué Bisbal se ganó al público adulto, que no necesariamente había seguido su edición de Operación Triunfo. Piano, cuerdas y una estructura clásica de balada latina en la que el cantante pide a un intermediario que le diga a la mujer que ha perdido que sigue queriéndola. El estribillo repite el título en una nota alta y abierta que Bisbal mantiene sin esfuerzo aparente, y esa frase se convirtió en una de las más imitadas de su carrera. Veinte años después sigue siendo el momento de los conciertos en que el público canta por él.


3. Esclavo de sus besos (2009)

Con “Sin mirar atrás” Bisbal cambió de equipo y de ciudad: el disco se produjo en México con Armando Ávila, responsable del sonido de RBD, y la canción la escribieron José Abraham y Juanma Leal. El resultado es un medio tiempo de pop latino con guitarra acústica al frente, bajo marcado y un estribillo que se abre en una nota larga sostenida. La letra habla de alguien que sabe que esa relación le hace daño y aun así no puede dejar de volver. Es la canción que lo llevó de nuevo al público latinoamericano y la que más se ha mantenido en sus setlists.


2. Bulería (2004)

El tema que da título a su segundo álbum lo firman Kike Santander y su hermano Gustavo, y lleva más lejos la fórmula de “Ave María”: guitarras flamencas, palmas en contratiempo, metales y un estribillo pensado para corear en estadios, y la producción de Santander y Daniel Betancourt añade arreglos de cuerda y viento que dan al conjunto aire de banda grande. Es la canción que fijó su imagen de intérprete de pop con raíz andaluza y la que todavía abre o cierra muchos de sus conciertos.


1. Ave María (2002)

Primer single de “Corazón latino”, grabado en Miami con Kike Santander, el compositor colombiano que había escrito para Gloria Estefan y que diseñó el sonido de Bisbal en sus tres primeros discos. Mezcla guitarra flamenca, palmas y metales de pop latino sobre un ritmo bailable, y la letra convierte una plegaria en declaración de amor: el protagonista pide a la Virgen que esa mujer le corresponda. El estribillo, con la melodía subiendo por escalones, fijó su marca vocal, y la coreografía del vídeo lo convirtió en el fenómeno pop del verano de 2002.



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